Sí, esos temas tienen algo que ver con la televisión y es que, en esta temporada de “la caja tonta”, el nombre de dos mujeres ha sido subrayado y mirado con lupa varias veces. Ellas no podían ser otras que Sara Carbonero y Pilar Rubio, ambas en Telecinco. Líderes, quizá no en su franja horaria, pero si en Twitter, ya que por culpa de sus errores humanos o por su forma de ser y de actuar, se han convertido en hashtag al recibir miles y miles de críticas. Pero, ahora bien, ya con cierto colorcito en la piel y habiéndonos relajado todos tras la Eurocopa, veamos si hemos sido justos con ellas o no.
La primera, Sara, ha sido más que “devorada” tanto por hombres como por mujeres por tener algún que otro lapsus con Andrés Iniesta, por ejemplo, al que le preguntó que si le hubiera gustado lanzar un penalti contra Portugal (él fue el segundo en lanzar en esa tanda).
La respuesta a si esta primera mujer ha sido bien tratada es clara: No. La periodista de Toledo tendrá una belleza incomparable pero no solo esto no le ha beneficiado sino que ha sido un gran handicap para ella. Porque sí, con ello habrá conquistado a Iker Casillas, o habrá hecho publicidad aparte de ser la presentadora de los deportes, pero eso no le ha servido de nada, y es que la gente, por lo que sabemos, es muy envidiosa y ante el mínimo fallo de la toledana, aparecen por “arte de magia” un aluvión de comentarios destructivos, argumentando que es muy sosa y que no sabe transmitir nada al espectador. Modosita o no, la cosa es que todos deberíamos tomarla como periodista únicamente, sin fijarnos ni en quien es ni como es, y así, evaluarla.
En el caso de la treinteañera madrileña, la mala suerte es la culpable de su triste paso por Mediaset España, no ella. Para reforzar lo dicho, existen ejemplos como Piratas, OT, o Todo el mundo es bueno. El primero era una superproducción de la cadena que se convirtió en símbolo de mofa para todos por lo mal hecha y dirigida que estaba la serie. Operación Triunfo se lo dejaron cuando ya en la última edición de Jesús Vázquez dejaron de sobrepasar el 20% de share, y el show que presentaba con Corbacho, bien lo podemos catalogar como lamentable y bochornoso espectáculo. Así que, como ya he dicho, repito la afirmación: Ella no tiene la culpa sino Vasile, el máximo dirigente que le adjudica semejantes fiascos con un destino claro, el fracaso más que evidente.
Para terminar, quiero decir a la audiencia española que sea más respetuosa, que deje a cada uno hacer su trabajo lo mejor que puede y que por supuesto, ante grandes profesionales, no seamos destructivos sino constructivos, sin lapidar a nadie y comentando tanto lo bueno como lo malo de una forma que a ningún ser vivo, repito... A NINGÚN SER VIVO, le hiera. Y si no se hace eso... lo que yo digo en ocasiones: “¿Que no te gusta? Pues cambia de cadena, pero sin insultar”