Asunción, capital de Paraguay, se colapsó a causa de los disturbios provocados tras conocer la noticia de que Fernando Lugo, ex arzobispo, perteneciente al partido de izquierdas y quien en 2008 llegó a la presidencia del país, había sido destituido de su puesto político durante un juicio político.
El Senado paraguayo, que había abierto un juicio al presidente por un “mal desempeño de su cargo”, ha sido el que ha decidido con 39 votos a favor, 4 en contra y 2 ausencias llevar a cabo el procedimiento. Tras dictar la sentencia que culpaba al presidente, el Senado ha decidido que su sustituto será el vicepresidente Federico Franco.
El ya ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo, y su grupo más cercano tachan al proceso de “golpe de estado” ya que su extrema rapidez (tan solo 24 horas) hace que se piense que ha sido todo una conspiración contra el presidente.
Todos los países latinoamericanos y sus correspondientes líderes apoyan a Lugo y dudan de la fiabilidad del juicio. Incluso España ha mandado un comunicado en el que afirma que confía en la democracia de Paraguay y espera “que logren encauzar su crisis política”.