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Visita al nuevo museo del Ejército

Visita al nuevo museo del Ejército

jueves 16 de octubre de 2014, 13:07h

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Creo que mis muchas visitas al antiguo Museo del Ejército, en el madrileño barrio del Retiro, han forjado una parte importante de mi amor a España.

Los recuerdos de los héroes, las gestas, los sufrimientos… el dolor y la sangre de las derrotas, el éxito y la sangre de las victorias, porque las victorias también se cobran su precio… en definitiva, la Historia de España a través de los españoles que, espada en mano o ladrillo en mano, defendieron conceptos que hoy tienen difícil explicación para muchos españoles. Todo ello es lo que yo descubría en aquellas viejas salas de lo que quedaba del antiguo palacio del Buen Retiro. Es cierto que, en algunos casos, la colección de elementos era más que didáctica, caótica, por la gran cantidad de armas expuestas en las vitrinas, cuya reiteración poco o nada decían al visitante. Y es cierto que, en otras salas, se rendía homenaje a la historia reciente, ejemplar, con que el Ejército de España había colaborado aacabar con la inestabilidad que se apoderó de España desde que, en 1812, se aprobó la primera Constitución española, la Pepa, de la que este año se cumple el bicentenario, que puso fin a un periodo histórico de unidad del pueblo español, para dividirnos en absolutistas y liberales, en un primer momento.

Tenía pendiente una visita al nuevo Museo del Ejército; No bien acogido por muchos de los que comparten conmigo algunos de esos conceptos a los que me refería más arriba, el nuevo Museo, instalado en las dependencias del glorioso Alcázar de Toledo, basa su filosofía en un principio no escrito pero sí admitido de que un museo debe ser, en primer lugar y por encima de otras cosas, didáctico. El segundo concepto que yo, que sólo soy observador, pondría es que es un museo moderno y actual, que cumple rigurosamente con todos los avances técnicos y tecnológicos y los más evolucionados sistemas de conservación y exposición de fondos y de seguridad. Pondría un tercer concepto basado, naturalmente, en el contenido porque este es, probablemente, el más discutido asunto, o el que ha generado más críticas, y gran parte de ellas de los propios militares. El contenido actual, distinto al del anterior Museo, es más completo y más ambicioso. El objeto que se muestra es el elemento protagonista, que se utiliza para abordar la historia militar y la Historia de España. Se parte de lo concreto para alcanzar el entorno global de lo temporal e histórico.

Las estadísticas ponen de manifiesto el éxito del nuevo Museo del Ejército: Más de trescientas mil personas, durante el recién finalizado 2011, han visitado sus dependencias, situándose a la cabeza de ellos los ciudadanos de la Unión Europea, seguidos de los procedentes del continente americano (el 13,95% del total de visitas procede de Estados Unidos). El mes de mayor afluencia de público ha sido agosto, con más de treinta y un mil visitantes, y el más flojo, enero, con algo más de la mitad del anteriormente citado.

En lo que respecta al impacto del nuevo Museo del Ejército en la sociedad española, la estadística es también contundente: 290 centros de enseñanza; 132 centros de jubilados; 65 de Militares; 54 asociaciones culturales y 53 grupos de diversa naturaleza, conformando un total de 594 grupos, han pasado por sus instalaciones durante el pasado año; a éstos hay que sumar otros 462 grupos nacionales y 132 extranjeros y, sin ánimo de aburrir con las cifras, digamos para cerrar este capítulo que un total de 132 tour operadores y 108 visitas institucionales han sido también testigos de los tesoros que contienen las vitrinas y las salas del nuevo museo.

Es ya, por tanto, un centro de referencia cultural para el turismo nacional e internacional. Y es, además, dinámico. El dinamismo amplía el concepto clásico museístico, que se limita a la exposición sin más. El dinamismo es vinculante, porque reclama la atención permanente, a través de las exposiciones temporales, y porque abre nuevas posibilidades de estudio y de participación para los expertos, y de interacción para los visitantes a través de los talleres, tertulias, cuentacuentos y demás actividades. En este capítulo, las estadísticas nos dan, de nuevo, datos inequívocos: a lo largo de 2011, el Museo del Ejército ha realizado 35 actividades divididas entre cuentacuentos, visitas teatralizadas, talleres de familia, itinerarios infantiles, tertulias-encuentro y visitas guiadas; Se han cedido espacios para actividades en cinco ocasiones; se han celebrado un total de 27 presentaciones y actos, entre ellos, 2 programas radiofónicos, 3 conciertos, la presentación de la Batalla de Almansa y la de la Asociación de Amigos del Camino Español de los Tercios y la presentación, por ejemplo, del Cupón español de la ONCE.

Los responsables del Museo del Ejército ha formalizado convenios con la Universidad de Castilla La Mancha, con cuatro tour operadores, con el Toledo Convention Bureau y con la Asociación de Hosteleros Toledanos.

Tengo especial interés por la asistencia del público infantil a este Museo, porque creo que es el mejor sistema para acercar al Ejército al pueblo del que procede, como solía siempre recalcar el coronel Población, en C.I.R 14, de Palma de Mallorca, allá al final de los setenta del siglo anterior. Y me congratula que el esfuerzo del general Izquierdo, actual director del Museo, y del personal del mismo se vea reflejado en la respuesta del público, que es la mejor manera de materializar el éxito. Como yo sólo soy simple espectador, y las más de las veces, pasivo, no se me ocurre ninguna idea que aportar pero sí me gustaría que los críticos canalicen, a través de las sugerencias, algunas ideas que hagan más importante este nuevo Museo del Ejército enclavado en el Alcázar de Toledo cuyo escenario es, ya por sí mismo, un recuerdo permanente de la historia contemporánea española donde el honor, el valor y el orgullo alcanzaron la mayor expresión. El sitio perfecto.

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