El chocolate es un ingrediente que no falta en nuestros dulces y postres, y poca gente puede resistirse a su sabor. Ya Linneo lo denominó "la comida de los dioses", y razón no le faltaba, pues según las leyendas mayas y aztecas el cacao era un alimento divino y muchos de sus rituales sagrados se centraban en torno a esta planta.
El árbol del cacao (Theobroma cacao) crecía de forma natural en las selvas tropicales del Amazonas y Orinoco y se empezó a cultivar en Centroamérica. En tiempo de los aztecaslos granos de cacao se usaban como moneda de cambio, hasta que alguien lo probó triturado, probablemente mezclado con agua, y descubrió su sabor y sus propiedades alimenticias.
En Europa, la bebida fue introducida por Hernán Cortés en la corte de Carlos V y fue recibida por los españoles con gran entusiasmo. Como su sabor amargo no era agradable para todo el mundo, se empezaron a experimentar otras mezclas con azúcar y especias, y el chocolate fue evolucionando hasta que en el siglo XVII adquirió el sabor y textura que hoy nos es tan familiar. Las técnicas más modernas de tostado y triturado de grano facilitaron tanto su conservación como el nacimiento de formatos más manejables como las populares tabletas de chocolate que hoy encontramos en las estanterías de cualquier supermercado.
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