El informe, titulado "flexibilidad en el trabajo 2014" indica que la media del empleo no declarado en Europa se sitúa en el 18% del PIB. Los mayores porcentajes se encuentran en los países del oriente del continente, como Bulgaria (31% respecto a su PIB), y Rumanía y Hungría (ambos con el 28%).
Por contra, los países centroeuropeos presentan las tasas más bajas, como Luxemburgo, Austria o Países Bajos, con índices que oscilan entre el 7,5% y el 9,1%. En Alemania, la economía sumergida supone el 13% de su PIB.
Según el estudio realizado por Randstad, "las políticas de mercado de trabajo para proteger a los grupos más vulnerables consigue reducir de manera significativa" el empleo sumergido. Por contra, aumenta cuando hay elevados niveles de corrupción pública porque se "buscan vías de escape para desarrollar una actividad profesional".