A pesar de la victoria de Mitt Rommey, el único candidato viable para las republicanos, no dio el golpe de autoridad que se esperaba.
Rommey llegó a Iowa considerado como un candidato muy débil y no ha salido fuerte aunque ha ganado. La victoria ha sido de ocho puntos sobre Rick Santorum. Rommey obtuvo un 25% de los datos: El mismo porcentaje que en las últimas elecciones también en Iowa.
Sabemos que una victoria siempre es una victoria, pero el éxito que ha tenido Mitt Rommey no se puede calificar de sorprendente dado las características de sus contrincantes:
Santorum hasta hace poco era totalmente desconocido y un conservador profundo que incluso educa a sus hijos en casa porque no confía en la educación que se da en la escuela. Por otra parte, Ron Paul es un candidato que no es válido dado su gran extremismo liberalitario que critica todo lo que hace el gobierno desde la seguridad social hasta la actividad del ejército estadounidense en el extranjero.
Estas son las características de los rivales y hacen que la victoria de Rommey no sea algo novedoso o impactante. El panorama para los republicanos no es muy positivo que digamos y todas estas diferencias y grietas en el partido hacen que su imagen no sea positiva precisamente.