El Gobierno de España ha generado controversia con su negativa a permitir que Estados Unidos utilice las bases de Morón y Rota para ataques en Irán, lo que ha provocado críticas de figuras estadounidenses e israelíes. La ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defienden esta postura como necesaria para evitar la escalada del conflicto, alineándose con la opinión pública que rechaza el uso de la fuerza. A pesar de las presiones, el Ejecutivo español se mantiene firme en su decisión y argumenta que otros países europeos también comparten su posición. La respuesta del movimiento MAGA en EE.UU. incluye demandas para expulsar a España de la OTAN, calificando al Gobierno español de "patéticamente débil".