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La Guillotina

En Moncloa están encantados con el affaire en torno a la ministra de justicia, Lola Delgado, a la que tienen orden de arropar todo lo posible, ya que, como dice el refrán, la mancha de mora con otra verde se quita.

Me cuenta un pajarito que Pablo Iglesias y sus secuaces andan partidos de la risa. No se pueden creer la suerte que han tenido con el cambio de foco en la prensa española.

La que se les viene encima a muchos políticos, que son los que cobran de nuestros impuestos, ni se lo pueden imaginar. Internet, que fue una bendición para consultar y agilizar las búsquedas, va a provocar más de un infarto.

Recuerdo que Xabier Arzalluz, siendo el máximo responsable del PNV, minimizaba los actos vandálicos de la Kale Borroka llamándoles “los chicos de la gasolina”. Vamos, que los muchachos sólo quemaban cajeros automáticos y autobuses. Pobrecitos, sólo se trataba de una travesura.

Ha tenido que ser precisamente el comunista Paco Frutos quien haya señalado la contradicción de que las izquierdas catalanas estén poniendo la cara para que la burguesía del tres por ciento se convierta en estado independiente.

Aunque el presidente Mariano Rajoy nos quiera convencer de que en Cataluña no llegarán a la secesión que llevan anunciándonos varios años, sin que el inquilino de la Moncloa tomara alguna medida para poner el freno, al final tendremos guerra. Por supuesto. Una guerra moderna, no una civil como en el 36, donde los bandos se mataban a plena luz del día.

Dicen los que saben de conspiraciones monclovitas que la Muñeca Diabólica ya ha envenenado la reputación de "La Rubia", como llaman despectivamente a Cristina Cifuentes, la ex amante de Ignacio González, a la que no le tembló la mano cuando envió a la Fiscalía las tropelías del Canal de Isabel II.

La victoria de Donald Trump, a pesar de tener a toda la prensa mundial en contra, nos predice una nueva época donde los medios informativos han dejado de ser influyentes.

Como el video doméstico que se hizo famoso hace años, “la que has liado pajarito”. Ayer escuchamos cómo un presidente de gobierno mentía en sede parlamentaria al informar que en TESEO estaba colgada su tesis doctoral, cuando en realidad sólo estaba disponible la ficha.

“¿Que no hay infierno? Sí, hay... (Cállate, corazón, que esto bien por desgracia, lo sabemos tú y yo.)”, Rubén Darío.

Los que se resisten a secundar la locura nazionalista catalana, con “Z” de “nazis”, lo están pasando mal. Los jóvenes cachorros de Arran, rama juvenil de la CUP, imitando la kale borroka vasca, no paran de ejercitar la violencia contra las organizaciones, empresas y políticos que no se manifiestan a favor de la república.

Hay quien sostiene que lo que ha sucedido estos meses en Cataluña ha sido una desgracia. El fracaso de un gobierno que en su momento no se atrevió a parar el independentismo y ahora lo tienen más crudo aún, ya que se prevén unos resultados secesionistas el próximo 21-D.

Los que no pretendían gobernar, sino montar el circo en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, como siempre lo han hecho, los pasados martes 13 y miércoles 14 de junio, nos han dejado un mal sabor de boca.

Jordi Pujol, el ex honorable, ya advirtió en sede parlamentaria que podían empezar a caer cerezas del árbol y a todos les podría afectar… Y han pasado cinco años desde que declaró que ocultaba una fortuna de procedencia ilegal. Porque aunque el origen fuera herencia de su padre Florenci, el dinero ya estaba manchado de ocultación e ilegalidad.

Me da en la nariz que mientras se desinfla, muy lentamente, la fiebre separatista en Cataluña, vamos a vivir un diecisiete pleno de novedades en múltiples sectores: en el político, en el empresarial, en el internacional, en internet, en automoción…