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Extorsión

El procesado amenazaba al vendedor de cupones con darle a él y a su padre una paliza si no le entregaba periódicamente dinero.

El supuesto responsable de la casa de citas reabría la conversación con los usuarios unos días más tarde del primer contacto, para recriminarles que no hubieran acudido a la cita con las chicas y exigirle el dinero por el tiempo perdido. Solicitaban a sus víctimas cantidades que oscilaban entre los 100 y los 80.000 euros, llegando a obtener unos beneficios cercanos a los 650.000 euros.

Detenidas siete personas que hacían creer a sus víctimas que podían generar procedimientos judiciales en Rusia y, para evitar su creación o finalizarlos si ya estaban abiertos, solicitaban el pago de 500.000 euros

Los arrestados –en Granada (2), Marbella y Valencia- decían ser sicarios de una organización dedicada al proxenetismo y acusaban a sus víctimas de haber molestado a las supuestas prostitutas sin contratar sus servicios. Para ello publicaban anuncios en una web erótica y, tras captar a potenciales víctimas, les enviaban fotografías y vídeos con personas encapuchadas empuñando armas de fuego con el fin de crearles un estado de miedo e inseguridad.

La Policía Nacional ha lanzado una serie de recomendaciones a la hora de usar las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea para fomentar la importancia de proteger tu privacidad y mantener una desconfianza racional.
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Sus integrantes están investigados por la comisión de delitos contra las personas y el patrimonio en sus formas más graves, como homicidio en grado de tentativa, secuestro, tortura, lesiones graves, robos con violencia y amenazas, agravado por el uso de armas y actuar en casa habitada

Los arrestados –en Granada (2), Marbella y Valencia- decían ser sicarios de una organización dedicada al proxenetismo y acusaban a sus víctimas de haber molestado a las supuestas prostitutas sin contratar sus servicios. Para ello publicaban anuncios en una web erótica y, tras captar a potenciales víctimas, les enviaban fotografías y vídeos con personas encapuchadas empuñando armas de fuego con el fin de crearles un estado de miedo e inseguridad.

El presunto autor grabó un encuentro sexual con la mujer en el año 2012 y, tras cuatro años de extorsión si cesaba la relación, subió el vídeo en varias páginas pornográficas como venganza.

La víctima mantuvo una relación sentimental muy breve con uno de ellos, habiéndole enviado en ese espacio de tiempo las imágenes de índole sexual que luego utilizaron para el chantaje.