Muy grande queda hablar de un partido estelar del Real Madrid, pero finalmente ha conseguido salir vivo de Old Trafford. Un estadio con una afición que ha reconocido con gran caballerosidad la presencia de su ex jugador estrella Cristiano Ronaldo. El luso ha agradecido, con el mayor de los respetos, los gestos de cariño por parte del que fue el estadio que le convirtió en estrella del fútbol.
Un Manchester que salió a comerse el campo desde el primer momento, ya que sabía que o ganaba o no pasaba a la ronda de cuartos de final. Destaca la actuación flamante del inglés Danny Welbeck, que se deshacía de la defensa merengue con una facilidad que en más de una ocasión ha puesto al Madrid contra las cuerdas. Además de esto, es importante reconocer el gran partido del veterano Ryan Giggs, que a sus 40 años ha transmitido al Manchester una frescura que ya le habría gustado tener a Özil durante este encuentro.
En el minuto 48 venía la decepción: un gol en propia meta de Ramos ponía el partido del Madrid cada vez más cuesta arriba. Debían empatar obligatoriamente si querían permanecer en la competición. El equipo necesitaba una dosis de dinamismo urgente, ya que perdía balones con una facilidad pasmosa y el Manchester se estaba creciendo por momentos.
La entrada de Módric y su golazo visto y no visto en el minuto 66 fue como una inyección de adrenalina en la actividad de los blancos, que tres minutos más tarde con un nuevo tanto de Cristiano, supuso tener medio pie en los cuartos de final. El portugués no quiso celebrar el gol, es más, levantó los brazos de tal manera que parecía que acababa de cometer un delito más que clasificar a su equipo para la siguiente ronda. Este gesto no debe considerarse como un acto de compasión, sino más bien de profundo respeto por una afición que incluso aplaude al lesionado del equipo contrario; como es el caso de Di María, que tuvo que retirarse por molestias musculares.
También hay que destacar la impecable actuación de Diego López, que en varias ocasiones parecía que había adoptado el espíritu de Casillas en sus salidas a por el balón.
El momento más polémico vino con una expulsión injusta del centroizquierda Nani, que con una entrada muy agresiva sobre Arbeloa se ganó una roja directa muy discutible. La entrada es de todo menos suave, pero tampoco era necesario mandarle a la ducha antes de tiempo. Tras esto, un penalti no pitado sobre Sergio Ramos en los últimos instantes del partido terminaron por desquiciar a jugadores, afición y a Sir Alex Ferguson (entrenador del Manchester). Esto creó un enfrentamiento sin consecuencias entre los árbitros y los propios jugadores al finalizar el partido.
Como conclusión, el propio Mourinho invita a la reflexión del juego del Madrid con estas declaraciones: “el mejor equipo ha perdido”. Tras ganar al Barça dos veces (una en Liga y otra en la Copa del Rey) y sobrevivir al infierno de Old Trafford, el Madrid le queda como tarea pendiente una mejora en dinamismo y agresividad sobres su forma de ganar los encuentros.