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    26 de junio de 2019

ACTUALIDAD > OPINIÓN

El proponerse resolver la normalidad social y la convivencia pacífica de la sociedad catalana, a nivel de frase y como intención es digno de encomio, pero al extrapolarlo a la realidad teniendo en cuenta el duro enfrentamiento existente entre independentistas y no independentistas, incluso en muchos casos en el propio entorno familiar, mucho nos tenemos que con el elevado índice de fractura ciudadana alcanzado, el logra de esa ansiada paz social se supone harto difícil o en defecto, pura fantasía.
Ya ha sido explicado en el primer artículo que la moral y la política por la que nos regimos mayoritariamente, hoy en día, sigue siendo mítica, críptica, e irracional.
Ya llevamos varias sesiones con las partes, sabemos lo que quieren, y como. Hemos comprobado que actúan al margen de sus representados. Esto es así porque los intereses de las élites –en este caso- y los ciudadanos a los que representan, son contrapuestos. Lo que vamos a hacer es informar a los votantes en general para que conozcan que se está cociendo, y como lo cocinan sus representantes.
En el Siglo VI a.C. un grupo de pensadores griegos a los que denominamos Presocráticos, nos legaron su afán por entender las leyes que regían el mundo que habitaban. Les llamaron leyes físicas y con ellas trataron de comprender las medidas de un triángulo o el área de un cuadrado.
Supongo que desde que se despertó la llamada conciencia humana, todos los grupos sociales, con sus brujos y chamanes al frente -después los filósofos griegos- lo que han pretendido ha sido tratar de comprender el mundo que les rodeaba.
Lamentable y mediocre discurso el pronunciado días atrás por el presidente de la Generalidad, cuyo contenido evidenció la ramplonería dialéctica de su autor.
Lo más claro que nos aparece en la nueva política defendida por Trump, y en clara línea asociado con el Brexit, Le pen, Orbán, etc., es la defensa a ultranza del viejo nacionalismo. Que porqué viejo, porque intelectualmente ya está superado. Ya conocemos lo mucho de bueno y lo funesto de malo que ha traído, y más parece de otra época anterior.
Ya sabemos que el Fondo de la mediación está en que manden unas élites políticas o las otras. Nuestro siguiente paso consiste en hablar con “Las partes”.
¿Cómo y porqué hemos llegado a semejante deterioro y despilfarro? Una vez más ha tenido que ser la prudente y serena ciudadanía, cargada de sentido común y patriotismo, quien ha tomado calles y plazas para demostrar con sendas manifestaciones en Madrid y Barcelona que somos capaces de convivir y respetarnos, dejando patente que el espacio público que tenían monopolizado ciertos políticos y partidos, muy posiblemente habrá terminado, poniéndose de manifiesto que españoles y catalanes podemos compartir espacios perfectamente, lo que no impide el que respetemos nuestras respectivos hábitos y diversidades regionales que a todos enriquecen.
Para mí es apasionante comprobar a lo largo de la historia de la especie humana cómo se ha ido desarrollando el equilibrio entre los dos géneros, Masculino y Femenino.
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