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    26 de junio de 2019

ACTUALIDAD > OPINIÓN

Ha tenido que ser precisamente el comunista Paco Frutos quien haya señalado la contradicción de que las izquierdas catalanas estén poniendo la cara para que la burguesía del tres por ciento se convierta en estado independiente.
Ya nadie cuestiona que Podemos, como partido reivindicativo de izquierda, está pasando por uno de sus peores momentos. Sus manifiestas dificultades para crecer en base a la ineficacia de sus dirigentes y los permanentes enfrentamientos internos son la causa de la indignación de su líder.
Una de las grandes ventajas que todo conflicto provoca es el de la unión. La unión de todos los pertenecientes a un grupo para hacerle frente al grupo o grupos contrarios.
Hay quien sostiene que lo que ha sucedido estos meses en Cataluña ha sido una desgracia. El fracaso de un gobierno que en su momento no se atrevió a parar el independentismo y ahora lo tienen más crudo aún, ya que se prevén unos resultados secesionistas el próximo 21-D.
Pretender comparar la actuación de un payaso con el comportamiento de Puigdemont, constituye todo un insulto para los profesionales del circo. Su excursión a Bruselas acompañado de seis de sus consejeros ha resultado patética.
Todo lo que diferencia a una persona adulta de un niño son sus niveles de consciencia. Todo lo que diferencia a unas culturas, civilizaciones, o grupos sociales de los otros son sus niveles de conocimiento. Es decir, la cantidad de conocimientos reales contrastados de los que disponen. En ambos casos la diferencias entre unos y otros consiste en ser o no conscientes de una serie de leyes de la naturaleza de la que formamos parte.
Ya hemos escuchado a las partes. Ya les hemos hecho reflexionar sobre las posiciones iniciales. Ahora, y siempre actuando como mediadores, hemos de darles nuestra visión – procurando siempre que sea más objetiva e imparcial que la de ellos-.
Cuando se actúa como mediador, una de las primeras cosas que uno aprende, es que cada persona ve los asuntos desde el punto que los mira. Dicho más técnicamente, cada uno ve la vida desde la posición que ocupa.
Un día, y de forma aleatoria, mientras mi hija preadolescente me preguntaba acerca de cómo funcionaban las cosas, se me ocurrió sobre la marcha que la forma más sencilla, a la vez más completa de explicarle cómo es el mundo en el que vivimos, y del que irremisiblemente formamos parte, era decirle que se explicaba todo con el funcionamiento de la Mano de un Ser Humano.
Los argumentos que debemos utilizar para provocar la reflexión en los ciudadanos medios serán del tipo siguiente...
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