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    15 de julio de 2019

ACTUALIDAD > OPINIÓN

Me da en la nariz que Pedro Sánchez ha conseguido con su “ministro plenipotenciario” Pablo Iglesias calmar a los de la República Catalana, porque eso es lo que se creen que es, un estado independiente, los seguidores de ese nazi conocido por su diminutivo Quim, llamado Joaquín Torra.
La llegada a la presidencia del gobierno de Pedro Sánchez ha llenado las portadas de periódicos y telediarios, pero uno de los primeros actos relevantes ha sido el nombramiento de su consejo de ministros, con el que ha conseguido encandilar a muchos sectores.
Cuenta Juan Diego Quesada que una de las compañías más importantes del sector de la robótica, la japonesa Yaskawa, abrirá a finales de 2018 la primera fábrica de robots en Europa.
En cualquier país desarrollado, cuando se trata de efectuar un nombramiento con rango de ministro, los posibles candidatos, al margen de reunir las características de idoneidad, conocimientos, experiencia, honorabilidad, etc., normalmente son sometidos a una serie de comprobaciones con el fin de evitar posibles sorpresas posteriores, requisito incumplido por parte del actual Gobierno del PSOE en el caso del ya exministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, con el consiguiente ridículo y merecidas críticas cosechadas.
Decía Antón Chéjov, médico, escritor y dramaturgo ruso del siglo XIX, autor de deliciosos cuentos, “Si quieres ser universal, habla de tu pueblo, habla de tu aldea”, y esta idea me inspira especialmente y este quiero que sea el título de esta serie de artículos, puesto que pretendo desde mi rincón hacer un análisis de muchas contradicciones y situaciones arbitrarias de nuestro país.
Desde Nicolás Salmerón, que fue presidente de la República en un breve periodo de un mes en 1873, creo que no habíamos tenido el honor de que un almeriense fuera miembro del Consejo de Ministros de España, salvo el vizconde José Barrionuevo, como ministro de Interior del primer gobierno de Felipe González.
Llevamos muchos años sufriendo de la dejación de Marruecos en la vigilancia de sus fronteras, sobre todo cuando su rey se molesta o cuando intuye que España atraviesa un periodo de debilidad.
El miedo a ser separada de su único hijo hizo que Olivia Medina, de 81 años, tuviera el coraje de participar en una protesta por las amenazas de Trump contra los “ilegales”.
Hace escasos meses, en diversas ocasiones y cuando el auditorio se mostraba propicio, Rajoy alardeaba de su magnífico estado físico en general, no solo para terminar la legislatura actual que daba por hecho, sino para presentarse a una tercera.
A raíz de las “fakenews” se están produciendo actitudes preocupantes. Por caso, una asociación de medios argentinos realizó una campaña con la intención de que las redes sociales fueran “controladas” por el Estado (¡políticos controlando a los ciudadanos!), argumentando que ellos tienen “editor responsable” en tanto que en las redes “nadie da la cara”. Le temen a la competencia que trae el desarrollo tecnológico y no tienen mejor idea que atacar la libertad de los usuarios.
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