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Acoso a Urdangarín

Acoso a Urdangarín

jueves 16 de octubre de 2014, 13:07h

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Vaya por delante que la publicación del libro sobre Urdangarín, escrito por los periodistas Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, me parece un trabajo de investigación excepcional y muy clarificador de una conducta que el mismo Rey Juan Carlos ha calificado de inadecuada.

Dicho esto debo mostrar mi rechazo a todo el cerco mediático y morboso que sobre este caso, y no otros, estamos viviendo durante meses, años, y que amenaza con no terminar siquiera cuando acabe el juicio sobre Nóos. La prensa, de la que formo parte desde hace más de treinta años, tiene la mala costumbre de coger como chivo expiatorio al más débil.

Con los poderosos no se atreve. Con los banqueros que han hecho su fortuna con sucesivos atracos legales, estafando a los ahorradores, engañando al fisco y evadiendo a paraísos fiscales miles y miles de millones de euros, con esos no se atreven. Tampoco se atreven con ciertos políticos... Ni con la mafia, por supuesto.

Hasta ahora hemos conocido una conducta de pelotazo por el que se ha casado con la hija pequeña del Rey Juan Carlos. Valiéndose de su condición de miembro de la Casa Real ha obtenido millones de euros de entidades públicas a cambio de nada. Dicen que las necesidades de ganar dinero, de fabricar pelotazos, fueron consecuencia de una regañina de Juan Carlos a Iñaqui, en el sentido de que su hija Cristina no se merecía vivir en un piso, cuando se había criado en palacios.

En el libro antes mencionado se relata que Urdangarín, tras la fiesta de su 40 cumpleaños en el Caserón del barcelonés barrio de Pedralbes, le pidió ayuda económica a su cuñado, al Príncipe, y este le respondió que cada uno se paga su casa. Una respuesta cruel e injusta. Porque Felipe no se ha pagado el palacete que se le construyó cuando se casó con la colega Leticia. Se la hemos pagado todos los españoles simplemente porque es el hijo de Juan Carlos. Y que sepamos, la familia real, de la que forma parte Cristina, posee una fortuna inmensa fruto de muchos años de miles millones de las antiguas pesetas de comisiones del petróleo y otras que Jesús Cacho relató en su libro El Dinero del Poder.

De eso no hablan en las tertulias televisivas. Lo fácil es hacer leña del árbol caído. No se atreven a tirar del hilo... no tienen bemoles, claro.

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