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Los regalos reales
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Los regalos reales

lunes 08 de diciembre de 2014, 13:04h

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Ahora nuestro nuevo y joven Rey, Felipe VI, ha optado por ordenar que la casa no reciba regalos costosos. Porque lo que durante tantos años era una costumbre, o una obligación para grandes empresarios y jeques, ahora no sólo estará mal visto, sino que no serán recibidos.
Porque Juan Carlos hasta tuvo la poca vergüenza de aceptar que los empresarios mallorquíes le regalaran el famoso yate Fortuna. Y cientos de coches de alta gama, y escopetas, y oro... La fortuna en regalos al anterior jefe de estado es incalculable. Ya saben, mucho de esos regalos luego eran vendidos por Juan Carlos a sus amiguetes, como el Maserati Quattroporte valorado en 150.000 euros, regalo de un jeque árabe. Se lo compró el cortesano Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña y asiduo a Zarzuela. Porque claro, a Juan Carlos le hacían regalos costosísimos en su calidad de jefe del estado español. No por su cara bonita.

Esa forma de sobornar con tanto descaro parece que don Felipe no la acepta y ha optado por hacerlo público. Se está distanciando de los vicios que durante cuarenta años han sido la moneda corriente en el palacio de la Zarzuela. El monarca se ha percatado de que no son tiempos para que la corrupción sea tolerada y la capa de inviolabilidad de que goza tape todos los sobornos que esos regalos llevan consigo. Ningún gran empresario, ningún jeque hace regalos tan caros a cambio de nada. Era famoso el hecho de que la Casa Real hacía sus compras en El Corte Inglés sin pagar una céntimo... Y que El Corte inglés lo incluía en gastos de márketing. Y otros muchos ejemplos que no es hora de enumerar.

Hay que ser riguroso y contar que la fortuna del anterior inquilino de la Zarzuela, Juan Carlos, fue idea del abuelo de Patricia Botín. Le abrió una cuenta en Suiza con algunos millones de pesetas de la época para que los banqueros y empresarios le fueran donando cantidades y que tuviera su propia riqueza. Luego fue el gobierno de Adolfo Suárez quien acordó que a Juan Carlos se le asignara una comisión del cada barril de petróleo que se importara... Y a fecha reciente ya saben, se le calcula una fortuna de muchos, muchos miles de millones de euros en paraísos fiscales que todo el mundo conoce y que ahora se disputan la última amante de Juan Carlos, Corinna zu Sayn-Wittgenstein y la propia ex, Sofía de Grecia, para concederle el divorcio.

No se si Felipe también habrá renunciado a la comisión sobre los barriles de petróleo que le ingresaban a su padre. Sería bueno que levantara el velo también en este detalle. ¿Verdad?
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