Los países del arco Mediterráneo destacamos en "exportar" nuestras especies autóctonas, que al llegar a otras tierras se convierten en peligrosas invasoras.
Y aunque en muchas ocasiones la introducción de especies se realiza de manera intencional, con fines económicos y/o productivos, otras muchas veces, la introducción es involuntaria y hasta a veces indeseada, como ocurre con especies de maleza o plagas.
En el caso del conejo, las razones fueron de ocio: y es que a mediados del siglo XIX el terrateniente Thomas Austin, no se quería privar de la tradicional caza y encargó que le llevaran a Australia dos docenas de estos animales desde Europa, los cuales al verse libres y sin tener depredadores naturales, se multiplicaron con una rapidez de vértigo y se convirtieron en una pesadilla que los australianos intentaron y aún intentan combatir por diversos medios: suelta de zorros, alambradas kilométricas a través de todo el país o incluso inoculación de virus.
Junto a este simpático mamífero, la mosca de la fruta mediterránea también introducida en Australia ha resultado ser también muy dañina para los campos australianos.
Según Pablo Vargas, botánico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), las especies mediterráneas, especialmente las plantas, son "muy competitivas" y "muy agresivas" por el clima extremo que soportan, y cuando salen fuera las condiciones les resultan muy cómodas para expandirse y multiplicarse, lo que convierte al arco mediterráneo en un lugar más "exportador" que importador de plagas invasoras, que también sufrimos, como el cangrejo rojo, soltado en España y que ha resultado ser” letal” para nuestro cangrejo autóctono y le ha obligado a trasladarse a los lugares más inaccesibles de los rios.
Los motivos ornamentales empujaron a los británicos a llevar hasta sus islas el ojaranzo o rododendro, que a duras penas sobrevive en la provincia española de Cádiz, y que también se encuentra en Turquía, pero fuera de su lugar de origen esta planta tóxica de llamativas flores de color rosa resultó ser una peligrosa invasora en el Reino Unido, y más específicamente en las tierras escocesas, al igual que en Nueva Zelanda, Bélgica o Francia.
El ojaranzo forma masas densas que pueden inhibir la regeneración de las especies nativas y alterar las comunidades de plantas y animales.
Los expertos consultados por Efe han coincidido también en señalar a California como el ejemplo más "destacado" en plantas mediterráneas, muchas de ellas llevadas por colonos españoles. Así, la bromus matritensis, una especie de gramínea, se convirtió en una auténtica plaga en este estado y en el norte de América, la espectacular mariposa monarca es víctima del Vencetósigo negro, original de Italia, Francia, España o Portugal.
Según el biólogo Bernardo Zilleti, del Grupo Especialista en Invasiones Biológicas (GEIB), la citada planta herbácea de flores hermafroditas interfiere negativamente en la reproducción de esta mariposa, que todos los años protagoniza un espectacular viaje migratorio desde el sur de Canadá hasta México para poder poner sus huevos.