Una encuesta sitúa a Esperanza Aguirre como la candidata preferida en el PP para unas próximas elecciones generales y coloca a Carmen Chacón, Eduardo Madina y Patxi López como los mejor valorados en el PSOE.
Los responsables de la encuesta de TNS Demoscopia, realizada a finales de julio con más de 1.000 entrevistas telefónicas, han sacado la conclusión de que en los dos partidos mayoritarios "no existe hoy por hoy un líder electoral claro y consensuado", con sus actuales dirigentes muy en segundo plano.
Así, en el PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba solo aparece mencionado como "mejor candidato" por un 14% de los votantes socialistas. Esta cifra es superada por un trinomio formado por Carme Chacón (24,6%), Eduardo Madina (22%) y Patxi López (21%) pero ningún líder político del PSOE supera el listón del 25% en las preferencias de quienes votaron al Partido Socialista en las pasadas Elecciones Generales.
En el caso del PP, el actual Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, únicamente es citado por el 8,5% de los votantes del partido como su candidato ideal en los próximos comicios generales, a un nivel similar al obtenido por el ministro Alberto Ruiz Gallardon (8,4%) y la Vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría (7,1%).
Todos ellos son superados por la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, preferida como candidato más idóneo por más de uno de cada tres votantes del PP encuestados, el 37%, y seguida a continuación por un 16,2% que preferiría al expresidente José María Aznar como posible líder electoral.
Según informa TNS Demoscopia, si las elecciones generales se celebraran hoy, el PP seguiría siendo el partido más votado, pero con un descalabro de casi 15 puntos con respecto a los anteriores comicios (30% hoy, frente al 44,6% obtenido en 2011) aunque se mantendría por encima del PSOE que pasaría a obtener un 25% de los votos frente al 28,7% de hace 2 años.
Todos los restantes partidos minoritarios se verían beneficiados por el descenso electoral de PP y PSOE, especialmente los de ámbito estatal: IU, que obtendría un 15% de votos frente al 6,9% del 2011, o UPyD con un 10% actual frente al 4,7% anterior.
Además, se trataría de unas elecciones generales en las que el índice de abstención subiría más de 15 puntos, desde el 28% alcanzado en los comicios de 2011 a un 43% de personas que declaran que a día de hoy se abstendría en una eventual convocatoria electoral.