La Comunidad de Madrid consigue “rescatar” para los consumidores los sabores, texturas y aromas genuinos del tomate gracias a la recuperación de 42 variedades tradicionales, 38 de ellas autóctonas de la región.
Se trata de un proyecto iniciado en 2008 por el Instituto Madrileño para la Investigación y el Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) con el que se ha permitido que estos tomates estén llegando ya al gran público a través de grandes superficies, comercios de proximidad e, incluso, a través de la propia red, permitiendo paliar la nefasta influencia de la sobreproducción en invernadero llevada a cabo durante décadas en el Sur de España.
Este trabajo de recuperación ha permitido al IMIDRA proporcionar a los horticultores madrileños a lo largo de los dos últimos años más de 20.000 plantas o semillas de seis variedades autóctonas de gran calidad nutricional, sensorial y productiva. De esta forma ha hecho posible su cultivo de cara a su posterior comercialización.
Según Cristina Álvarez, directora gerente del IMIDRA, muchas de estas variedades se cultivaban en huertos particulares pero habían caído en el olvido porque sus características, tales como su piel fina, las hacían poco propicias para su almacenaje, distribución y venta en los sistemas actuales de distribución.
Estos tomates son productos mucho más delicados y perecen antes. Pero a cambio, tienen un sabor y unas propiedades muy superiores, lo que les convierten en un producto gourmet que satisface la demanda de un público cada vez más concienciado con la importancia de mantener una alimentación sana.
El objetivo general del proyecto ha sido la recuperación de la biodiversidad del tomate y, a su vez, potenciar su empleo en la elaboración de platos de alto gama. De hecho, chefs del prestigio tales como Abraham García, Fernando del Cerro o Mario Sandoval ya han incorporado los tomates tradicionales de la Comunidad de Madrid en alguna de sus recetas.
Recuperación de productos de calidad de la huerta madrileña
Las investigaciones del IMIDRA han permitido en los últimos años la recuperación de hasta 146 variedades hortícolas distintas, fundamentalmente distribuidas por la Sierra Norte y la comarca de Las Vegas de la Comunidad de Madrid.
En la Sierra Norte los investigadores han encontrado hasta 68 variedades de calabacín, garbanzo, judía, lechuga, melón, pepino y tomate. Cabe destacar el gran número de variedades de judía (45) que se han cultivado allí desde al menos cuatro generaciones, junto con el importante número de variedades de tomate (11).
En la comarca de Las Vegas, se han recolectado otras 78 variedades distintas de ajo, calabacín, calabaza, cebolla, espárrago, espinaca, fresa, guindilla, haba, judía, lechuga, lenteja, melón, pepinillo, perejil, pimiento, sandía y tomate.
El redescubrimiento de las antiguas variedades de productos hortícolas se puede convertir en esencial para lograr revertir las consecuencias de la búsqueda incesante de mayor productividad, especialmente, porque estos productos acostumbran a tener una calidad bastante superior que aquellas que han perdido esos valores por la búsqueda de la superproductividad de la hectárea y en Europa la calidad manda.