INTERNACIONAL

El Dictador Videla ha muerto y con él muchas esperanzas

David Rodríguez | Jueves 16 de octubre de 2014

"Un ser despreciable ha dejado este mundo"- dice al conocer la noticia de la muerte de este dictador que nunca se arrepintiera de sus crimenes, la presidenta de la organización Abuelas de Plaza de Mayo.



La presidenta de esta organización que busca a los hijos de los desaparecidos bajo la dictadura, Estela Carlotto responde a preguntas de los periodistas: "La historia seguramente considerará el genocidio que hemos sufrido los argentinos, el oprobio de una dictadura cívico-militar como la que él encabezó, de la que no se arrepintió y de la que, incluso, hizo declaraciones tardías para reivindicar todos sus delitos", ha afirmado De Carloto, en declaraciones a Radio Continental recogidas por 'Clarín'.

Aunque, en su país, siempre se podrá encontrar a alguien que lo defienda (como ocurre con casi cualquier dictador con más o menos escrúpulos), Jorge Rafael Videla es, probablemente, el personaje más odiado de toda Argentina y encarna lo peor de una de las etapas más oscuras que se recuerdan, del golpe que derrocó a "Isabelita" Perón, de una dictadura que él tuvo el triste honor de fraguar y que él mismo lideraría luego, desde el 24 de marzo de 1976 hasta 1981, presidiendo la primera Junta Militar argentina de aquella época.

Organizaciones como las de las "Abuelas" y las "Madres de la Plaza de Mayo" sin embargno no han podido más que lamentar que Videla se haya llevado consigo a la tumba información clave para poder seguir desenterrando un pasado reciente que sigue siendo una herida abierta. Clave para continuar averiguando, por ejemplo, dónde se encuentran los 400 menores que fueron apropiados por represores o por cercanos al régimen militar y que todavía no han podido ser recuperados como el centenar que, en su treintena la mayoría, ya han podido -al menos- conocer cuál es su familia de origen, quiénes fueron sus verdaderos padres.

Él siempre negó que hubiese un plan y mucho menos un registro. "Se mueren llevándose secretos de aquella época trágica", ha dicho Nora Cortiñas, una de tantas incansables "Madres de la Plaza de Mayo". No es que se pudiera esperar que revelase esa información, pues tuvo oportunidades de sobra, pero su muerte mata un poco la esperanza, la que en estas victimas siempre les queda.


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