El Gobierno portugués ha anunciado este viernes nuevas medidas económicas, entre las que destacan el aumento de la edad de jubilación a los 66 años y el despido de 30.000 funcionarios.
El primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, pretende ahorrar con los nuevos recortes unos 4.800 millones de euros hasta 2015. Passos Coelho ha pedido diálogo a la oposición para “minimizar” el impacto de las medidas y ha defendido que los sacrificios “valen la pena”.
En concreto, el Gobierno portugués “sacrificará” unos 30.000 empleos públicos mediante despidos pactados y recolocaciones. Los funcionarios que conserven su trabajo también se verán afectados por las medidas, pues su jornada laboral pasará de 35 a 40 horas semanales y se revisará la tabla salarial.
Respecto a la edad de jubilación, Passos Coelho mantendrá la edad legal de jubilación en 65 años, pero quienes se retiren antes de los 66 serán penalizados y no podrán cobrar la totalidad de la pensión que les corresponde.
Las nuevas medidas llegan después de que el Tribunal Constitucional portugués declarara ilegales en abril los ajustes previstos por el Ejecutivo para cumplir las exigencias de su rescate. La decisión ha obligado a Passos Coelho a buscar nuevas fórmulas que no incumplan directamente la ley y que ayuden a reducir el déficit público.