NACIONAL

Las esculturas de la fachada catedralicia se expondrán al público

David Rodríguez | Jueves 16 de octubre de 2014

Resguardadas del frío, del viento, la nieve y la lluvia en la capilla de la Cueva de la Catedral de Ávila.



Las siete esculturas que se apearon el pasado verano de la fachada occidental de la seo se preparan, aunque maltrechas, para que el público no las observe desde donde siempre, sino en primeros planos.

No lucen ya su mejor imagen pues más de dos siglos, a la más absoluta intemperie les han pasado una terrible factura. Por ello, sus restauradores han decidido que nunca más vuelvan a contemplar la plaza de la Catedral desde las alturas a las que estaban habituadas.
Precisamente para explicar estas esculturas y que el público pueda apreciarlas al detalle, la Fundación Patrimonio Histórico inaugurará esta semana una exposición en el interior de la Catedral de Ávila, ha confirmado Ical desde la FPH.

El destino final de las esculturas aún se desconoce aunque es altamente improbable que vuelvan a su lugar de origen debido el avanzado estado de degradación que presentan, que casi impide a los expertos tener una base sobre la que poder trabajar para su restauración: huecos, oquedades y zonas sueltas en las que casi se pierden elementos vitales de las esculturas serán lo que puedan apreciar los que se asomen a la exposición.

Entre las alternativas que se barajan está reservarlas a la exposición museística y, quizá, sustituirlas en la fachada por réplicas, pero todas las opciones aún están abiertas.

Tanto el retablo como las esculturas están hechos en piedra caliza con una elevada composición de yeso, lo que las hace altamente susceptibles de disolución por la acción del agua, quedando desfiguradas, sobre todo las de los extremos. Además, si entramos en detalles más puramente artísticos, la fachada fue realizada por un artista especializado en retablos de madera (Ceferino Enríquez de la Serna) y éste aplicó técnicas más propias de la carpintería (las técnicas que dominaba) que del tallado en piedra.

Además, la portada carece de elementos de protección que pudieran salvaguardarla de las inclemencias meteorológicas y el mal estado de la terraza de la planta superior evacua mucha agua por la fachada, lo que ha empeorado claramente su estado de conservación.

El trabajo con las esculturas constituye la intervención preventiva y de urgencia que se enmarca en la restauración de la fachada y que se puso en marcha ante el alarmante deterioro de las figuras y otros elementos decorativos de la portada, que hacían evidente el riesgo de desprendimientos.

Además de la solución que se dé a las esculturas, la Fundación busca fórmulas para proteger la fachada del agua, principal causa de la degradación, sin olvidar que las palomas y sus excrecencias también provocan serios problemas por la causticidad de sus heces.

Por todo ello, se procederá a reparar la terraza superior y además se intentará articular un sistema, preferiblemente asequible a los mermados bolsillos del Estado, que facilite el mantenimiento de la portada y todos sus elementos, incluidas las esculturas.


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