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Telecinco, el zombie que no resucita: reciclando el cadáver de Sálvame para batir récords de fracaso

(Foto: Cibeles AI).
Locke & Truth | Martes 07 de julio de 2026
Telecinco atraviesa uno de los peores momentos de su historia. No es una exageración: en junio de 2026 ha firmado su peor mes en cuota de pantalla, y días recientes han marcado mínimos históricos diarios, llegando a bajar del 6% en jornadas marcadas por la competencia del Mundial.

La cadena que dominó la televisión española con una fórmula de corazón, polémica y espectáculo parece atrapada en un bucle autodestructivo: intenta replicar su vieja identidad sin entender por qué ya no funciona.

En lugar de una renovación real, Mediaset opta por el reciclaje descarado. Quieren reflotar la audiencia con el espíritu de la Telecinco de antaño —de la que reniegan—, pero el resultado es un Frankenstein de formatos que nadie parece comprar.

El Show de Paz: Sálvame con barniz de presentadora “seria”

El caso más evidente es El show de Paz. El programa se vende como algo fresco, pero se siente forzado, artificial y lleno de reminiscencias al extinto Sálvame. Los mismos tics, las mismas dinámicas de confrontación artificial, los mismos invitados del circuito de siempre. Es como si hubieran cancelado el programa de Jorge Javier Vázquez para luego clonar su esencia en otro contenedor con nombre diferente. El público no es tonto: detecta el truco a kilómetros.

De lunes a viernes: Sálvame de lunes a jueves (y el viernes, Deluxe total)

Si El show de Paz es un eco incómodo, ¡De lunes a viernes! nace ya como una resurrección explícita. Su plantel de colaboradores es un reencuentro del clan Sálvame: Lydia Lozano, Terelu Campos, Rosa Benito, Karmele Marchante y compañía.

Se desmarcan verbalmente del formato original (“Sálvame está muerto y enterrado”), pero llenan el plato con sus caras más reconocibles. Es un insulto a la inteligencia del espectador.

Y luego está ¡De viernes!, que ni siquiera disimula: es un Sálvame Deluxe en toda regla. Menos “blanco y familiar” de lo que prometían en la promoción. Lejos de ser un magazine amable y apto para todas las audiencias, repite las mismas claves de confrontación, juicio moral y espectáculo que caracterizaban al programa original.

Según percepción de gran parte de la audiencia, arrastra un sesgo conservador muy marcado en el que las mujeres siempre salen peor paradas. Si no, que se lo pregunten a Rocío Carrasco o Isabel Pantoja. Historias de rupturas, acusaciones y escándalos donde el foco y el escarnio recaen desproporcionadamente sobre ellas.

La estrategia del “más de lo mismo” en tiempos de cambio

Telecinco parece creer que la solución a su crisis de identidad y audiencia es volver al pozo del que salió. Supervivientes con peores cifras, magazines que huelen a naftalina del corazón y un intento desesperado de recuperar la esencia “polémica” que en su día funcionó pero que hoy choca con una sociedad que ha evolucionado.

El problema no es solo que reciclen colaboradores o dinámicas. Es que lo hacen sin evolución, sin autocrítica y sin entender que el público cuenta con infinidad de opciones antes que ver más de lo mismo, aunque ojalá fuera lo mismo y no la "copia" como señalan en redes sociales.

Mientras Antena 3 y La 1 consolidan liderazgos con propuestas más estables o atractivas, Telecinco sigue empeñada en clonar su propio cadáver. De lunes a viernes, De viernes y El show de Paz no son apuestas valientes; son movimientos de pánico disfrazados de nostalgia.

El zombie sigue caminando, pero cada vez con menos carne y más huesos a la vista. ¿Cuánto tiempo más podrá Mediaset seguir negando lo evidente?

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