La Comisión Europea ha aprobado un nuevo mecanismo de capacidad para el sistema eléctrico español, que destinará 900 millones de euros anuales durante diez años a plantas eléctricas gestionables, incluyendo centrales de gas fósil. Este mecanismo, que no establece objetivos de descarbonización, ha sido criticado por organizaciones ecologistas como Greenpeace, que advierten sobre el riesgo de perpetuar subsidios encubiertos al gas fósil y aumentar la carga económica para los consumidores. La propuesta permite la participación de plantas de otros países en el mercado español, lo que podría incrementar la dependencia de fuentes de energía no renovables. Se exige una revisión del mecanismo hasta que se establezcan objetivos claros de flexibilidad no fósil.
La Comisión Europea ha dado luz verde a un nuevo mecanismo que destinará 900 millones de euros anuales durante una década a plantas eléctricas gestionables, sin imponer objetivos de descarbonización ni excluir las centrales de gas fósil de las subastas.
Este nuevo mercado de capacidad eléctrico en España plantea la posibilidad de una década de subsidios encubiertos al gas, lo que podría repercutir negativamente en la factura eléctrica de los consumidores. A pesar de que el país contará con este sistema antes de establecer sus propios objetivos para la flexibilidad no fósil, organizaciones ecologistas advierten sobre el riesgo de canalizar hasta 9.000 millones de euros hacia las instalaciones de gas en los próximos diez años.
El pasado 29 de mayo, la Comisión Europea anunció su aprobación para el mecanismo de capacidad destinado al sistema eléctrico español. Este instrumento busca mantener la estabilidad de la red y autoriza ayudas estatales para plantas generadoras eléctricas flexibles, asegurando su disponibilidad durante los momentos críticos del sistema, es decir, cuando hay mayor demanda y menor disponibilidad de energía renovable.
El mecanismo implica un costo aproximado de 900 millones de euros anuales durante los próximos diez años, que se trasladará a todos los usuarios en sus facturas eléctricas. Estos subsidios beneficiarán tanto a plantas existentes como a futuras, incluyendo centrales de gas, baterías y sistemas hidráulicos, además de permitir que usuarios que puedan reducir su consumo en momentos críticos participen en diversas subastas dentro del mercado.
Desde la Red Gas no es Solución, que incluye a Greenpeace, junto con Beyond Fossil Fuels, se han expresado preocupaciones sobre varios aspectos clave del mecanismo propuesto debido al riesgo que representa como subsidio permanente al gas fósil. Las principales críticas son las siguientes:
"Detrás de términos como 'neutralidad tecnológica' y 'licitación competitiva', se oculta un riesgo sistémico: perpetuar subsidios encubiertos a centrales térmicas", afirma Francisco del Pozo, representante de Greenpeace. "La seguridad del suministro eléctrico no debe ser utilizada como un cheque en blanco para el oligopolio fósil. Exigimos al Ministerio para la Transición Ecológica que congele este mercado hasta que se publique el Flexibility Need Assessment en julio y se establezcan objetivos legales claros para la flexibilidad no fósil."
Del Pozo concluye: "Las subastas deben diseñarse con criterios progresivos para excluir combustibles fósiles. El dinero recaudado debe financiar energías renovables y almacenamiento, no prolongar la era del gas ni los riesgos asociados con la energía nuclear transfronteriza."
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 900 millones de euros | Monto anual destinado a plantas eléctricas gestionables durante 10 años. |
| 10 años | Duración del mecanismo aprobado por la Comisión Europea. |
| 9.000 millones de euros | Cantidad que podría canalizarse hacia las centrales de gas en la próxima década. |
| 550 gCO2/kWh | Límite de emisiones para las tecnologías elegibles en el mecanismo propuesto. |
La Comisión Europea ha aprobado un mecanismo que destinará 900 millones de euros anuales durante 10 años a plantas eléctricas gestionables, sin exigir objetivos de descarbonización ni excluir las centrales de gas fósil de las subastas.
El nuevo mercado tiene como objetivo mantener la estabilidad de la red eléctrica y permitirá que plantas de generación eléctrica gestionables estén disponibles en momentos críticos del sistema.
Los subsidios irán destinados a plantas existentes y futuras, incluyendo centrales de gas, baterías y sistemas de bombeo hidráulico, así como a usuarios que puedan reducir su consumo en momentos críticos.
Las organizaciones ecologistas critican la falta de objetivos de descarbonización, el riesgo de aumentar los subsidios al gas fósil, y la incoherencia regulatoria al establecer un mercado antes de fijar objetivos claros para la flexibilidad no fósil.
Exigen que se congele la aplicación del mercado de capacidad hasta que se publiquen los objetivos legales de flexibilidad no fósil y se establezcan criterios progresivos para excluir combustibles fósiles en las subastas.