El Ministerio de Consumo, bajo la dirección de Pablo Bustinduy, ha iniciado una consulta pública sobre un anteproyecto de ley que busca prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. Esta medida tiene como objetivo reducir los riesgos asociados al consumo de estas bebidas en niños y adolescentes, alineándose con regulaciones similares en otros países europeos. El anteproyecto también contempla una restricción adicional para las bebidas con más de 32 mg de cafeína por cada 100 ml, que no podrían ser consumidas por menores de 18 años. Según datos recientes, cerca del 40% de los adolescentes consume estas bebidas, y existe un amplio apoyo social para esta prohibición, con nueve de cada diez ciudadanos a favor de limitar su acceso durante la infancia y adolescencia. La iniciativa se basa en recomendaciones científicas que advierten sobre los efectos negativos del exceso de cafeína en la salud juvenil.
El Ministerio de Consumo, bajo la dirección de Pablo Bustinduy, ha puesto en marcha una consulta pública para abordar la regulación del acceso a las bebidas energéticas por parte de menores. Esta iniciativa busca mitigar los riesgos asociados al consumo de estas bebidas entre niños y adolescentes, alineándose con normativas ya existentes en varios países europeos y en algunas comunidades autónomas españolas.
La propuesta contempla prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y restringir el acceso a aquellos menores de 18 años que consuman productos con más de 32 mg de cafeína por cada 100 ml. Según datos recientes, casi el 40% de los adolescentes consume este tipo de bebidas, según la encuesta ESTUDES del Ministerio de Sanidad.
Un reciente barómetro de la AESAN sobre bebidas energéticas indica que un 90% de la población española apoya la restricción del consumo entre niños y adolescentes. En este contexto, Bustinduy anunció durante un evento por el 25 Aniversario de la AESAN que esta consulta pública tiene como objetivo permitir que ciudadanos y colectivos interesados participen en la elaboración de esta normativa.
El anteproyecto también se presenta como una extensión del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, que ya prohíbe la venta de estas bebidas en centros educativos. La nueva regulación se fundamenta en recomendaciones científicas que advierten sobre los efectos adversos del consumo excesivo de cafeína, tales como alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares y otros trastornos relacionados.
La propuesta del Ministerio se sitúa en línea con las políticas adoptadas por varios países europeos, incluyendo Alemania, Noruega y Polonia, así como regulaciones propuestas por gobiernos autonómicos en España. El objetivo es crear un marco legislativo coherente a nivel nacional que favorezca un mercado unificado.
De acuerdo con la encuesta ESTUDES, un 38,4% de jóvenes entre 14 y 18 años consume bebidas energéticas, siendo más común entre los chicos (45,7%) que entre las chicas (31%). Alarmantemente, un 15% mezcla estas bebidas con alcohol, lo cual incrementa significativamente los riesgos para su salud. Este contexto resalta aún más la necesidad urgente de implementar medidas restrictivas.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 40% | Porcentaje de adolescentes que consume bebidas energéticas. |
| 38.4% | Porcentaje de jóvenes de entre 14 a 18 años que toma bebidas energéticas. |
| 45.7% | Porcentaje de chicos de entre 14 a 18 años que consume bebidas energéticas. |
| 31% | Porcentaje de chicas de entre 14 a 18 años que consume bebidas energéticas. |
| 15% | Porcentaje de adolescentes que mezcla bebidas energéticas con alcohol. |
El objetivo del anteproyecto de ley es prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y limitar el acceso a menores de 18 años para aquellas que contengan más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, buscando así reducir los riesgos asociados al consumo de estas bebidas en niños, niñas y adolescentes.
Casi el 40% de los adolescentes toma bebidas energéticas, según la encuesta ESTUDES elaborada por el Ministerio de Sanidad.
La medida se apoya en las recomendaciones de organismos científicos como la AESAN y la OMS, que indican que el consumo excesivo de cafeína puede provocar efectos fisiológicos no deseados y diversos problemas de salud.
La propuesta está alineada con medidas adoptadas en varios países europeos y con normativas ya aprobadas o en tramitación en algunas comunidades autónomas españolas, buscando armonizar la legislación a nivel estatal.
Según un barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas, nueve de cada diez personas en España están a favor de limitar el consumo de estas bebidas entre la infancia y adolescencia.