La evacuación del crucero MV Hondius en Tenerife, afectado por un brote de hantavirus, concluyó con éxito tras un amarre 'in extremis' en el puerto de Granadilla debido a condiciones meteorológicas adversas. Un total de 28 personas fueron evacuadas en dos vuelos: uno con 20 miembros de la tripulación y dos trabajadores de la OMS, y otro medicalizado con seis pasajeros. La operación se llevó a cabo bajo estrictas medidas de seguridad, incluyendo el uso de mascarillas y EPIs. La ministra de Sanidad destacó la eficacia y humanidad del Gobierno durante esta crisis.
El crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus, ha tenido que amarrar en el Puerto de Granadilla, Tenerife, debido a las condiciones meteorológicas adversas. La Capitanía Marítima recomendó esta medida para garantizar la seguridad de las personas a bordo, ya que el barco estaba fondeado y el viento complicaba su situación.
Momentos antes del amarre, se vivió una escena emotiva: algunos evacuados se despidieron de la tripulación tras desembarcar en el puerto. Los evacuados bajaron con mascarillas FFP2, equipados con EPIs y sus pertenencias envueltas en bolsas. Posteriormente, se dirigieron a los autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ser trasladados al aeropuerto de Tenerife Sur.
Con este amarre, el crucero logró tocar tierra, algo que el Gobierno canario había intentado evitar desde el inicio de la crisis. Sin embargo, esta vez no hubo objeciones a la decisión tomada por Capitanía Marítima. Las condiciones climáticas, con fuerte viento y oleaje, representaban un riesgo significativo para toda la operación.
Los últimos evacuados fueron 28 personas en total, quienes despegaron poco después desde el aeropuerto de Tenerife Sur con destino a Países Bajos. En dos vuelos diferentes, 20 miembros de la tripulación y dos trabajadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) viajaron en uno de los aviones, mientras que en un segundo avión medicalizado volaron los últimos seis pasajeros: cuatro australianos, un británico y un neozelandés.
Uno a uno y manteniendo las medidas de seguridad pertinentes, los últimos ocupantes del Hondius fueron recibidos por las autoridades portuarias y la Guardia Civil en Granadilla. A diferencia del desembarco realizado previamente con lanchas y grupos reducidos, el fuerte viento y oleaje impidieron seguir ese protocolo establecido.
Fuentes del ámbito sanitario explicaron que el motivo del amarre era evitar movimientos bruscos e imprevisibles del barco que pudieran provocar accidentes graves si colisionaba con las embarcaciones zodiac. “Las condiciones meteorológicas no permitieron el fondeo; nos trasladaron la necesidad de atracar para realizar este desembarco con normalidad”, afirmó Mónica García, ministra de Sanidad.
Gracias a los equipos de evacuación, las 28 personas fueron rápidamente trasladadas a los autobuses hacia el aeropuerto donde esperaban sus vuelos hacia Países Bajos.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 28 | Total de evacuados |
| 20 | Miembros de la tripulación evacuados |
| 2 | Trabajadores de la OMS evacuados |
| 6 | Pasajeros evacuados en el segundo avión |
El crucero MV Hondius tuvo que amarrar en el Puerto de Granadilla, Tenerife, debido a condiciones meteorológicas adversas, específicamente fuerte viento y oleaje. Esto se hizo para garantizar la seguridad de las personas a bordo.
Un total de 28 personas fueron evacuadas en dos aviones diferentes. En el primer avión volaron 20 miembros de la tripulación y dos trabajadores de la OMS, mientras que en el segundo avión medicalizado viajaron seis pasajeros: cuatro australianos, un británico y un neozelandés.
Los evacuados bajaron del barco con mascarillas FFP2 y equipamiento de protección individual (EPI), y sus pertenencias estaban envueltas en bolsas. Fueron recibidos por las autoridades portuarias y la UME, quienes también estaban protegidos con EPIs.
Las condiciones meteorológicas impidieron el fondeo normal del barco, lo que obligó a realizar un amarre para evitar movimientos bruscos que pudieran provocar accidentes durante el desembarque.
A pesar de que inicialmente no deseaban que el crucero tocara tierra, el Gobierno canario autorizó el movimiento debido a las condiciones peligrosas que podrían haber comprometido la operación de evacuación.