José Luis Ábalos, exministro de Transportes, se ha defendido en el juicio del 'caso mascarillas', afirmando que la causa está "predeterminada" y es un "proceso inquisitorial". En su última intervención, Ábalos expresó que ha sido una experiencia dolorosa y que se le juzga más como persona que por hechos concretos. Rechazó las acusaciones de recibir sobornos y criticó los juicios paralelos que afectan a los procesos judiciales. Koldo García, exasesor ministerial, también se defendió, negando haber recibido dinero y lamentando su situación personal y profesional. El fiscal, Alejandro Luzón, aclaró que el presidente Pedro Sánchez no era el líder de la supuesta organización criminal. La sentencia del juicio queda pendiente.
El juicio del ‘caso mascarillas’ ha llegado a su fin, quedando visto para sentencia este miércoles. En la última sesión del proceso, José Luis Ábalos, exministro de Transportes, y Koldo García, exasesor ministerial, han ejercido su derecho a una última palabra. Ábalos ha expresado que asistir diariamente al juicio, durante un mes, ha sido una experiencia desgastante y dolorosa, mientras que García ha reiterado que no recibió dinero ni dádivas y que fue víctima de un engaño por parte de Víctor de Aldama.
Durante su intervención, Ábalos afirmó: “Tengo que aprovechar, me juego la poca vida que me queda, que tampoco es demasiada”. Se mostró convencido de estar siendo juzgado “más como persona que por hechos”. Rechazó las acusaciones de recibir sobornos de 10.000 euros mensuales junto a Koldo García, insistiendo en que “no hay ninguna evidencia de ello” y bromeó sobre lo “barato” que resulta ser.
El exministro lamentó los juicios paralelos que afectan los procesos judiciales y subrayó que “toda esta causa está predeterminada”, calificándola como un “proceso inquisitorial”. Afirmó sentirse juzgado más por su persona que por los hechos concretos relacionados con el caso.
Koldo García también utilizó su turno para defenderse vehementemente. Reiteró que nunca aceptó dinero ni dádivas y se mostró devastado por la situación: “Estoy totalmente destrozado, personal, social, mediática y laboralmente”. Explicó cómo esta situación le ha llevado a perder tanto a su familia como a sus amigos y enfatizó su falta de recursos económicos al señalar: “He dormido en el coche. Mi suegra me ha pagado el colegio de mi hija”.
En esta misma jornada, el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, defendió ante el tribunal que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “no era” el líder de la supuesta organización criminal vinculada al caso. Luzón aclaró que no debe sorprender la presencia de un ministro en una estructura criminal acreditada donde Koldo García actuaba como el "interlocutor natural" con Ábalos.
Luzón destacó la figura de Aldama como alguien que aprovechó esa influencia para sus propios fines y quien entregaba regularmente cantidades de dinero para asegurarse oportunidades futuras. El fiscal también mencionó a Aldama como un arrepentido dentro del proceso judicial, aunque solicitó una pena de siete años para él frente a los 24 años propuestos para Ábalos y 19 años y medio para García.
José Luis Ábalos es un exministro de Transportes en España, que actualmente está siendo juzgado en el 'caso mascarillas'.
Ábalos ha afirmado que se siente como si estuviera siendo juzgado más como persona que por hechos y ha calificado el proceso de "inquisitorial". También ha negado las acusaciones de corrupción en su contra.
Koldo García, exasesor ministerial, ha insistido en que no recibió dinero ni dádivas y que fue engañado por Víctor de Aldama. Ha expresado estar destrozado personal y socialmente debido a las acusaciones.
El fiscal jefe de Anticorrupción ha sostenido que Pedro Sánchez no era el número uno de la supuesta organización criminal relacionada con el caso, defendiendo su inocencia en este contexto.
El juicio del 'caso mascarillas' ha quedado visto para sentencia, y se esperan decisiones judiciales sobre las acusaciones contra Ábalos y García.