El presidente de Argentina, Javier Milei, ha prohibido el acceso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados, argumentando razones de "seguridad nacional" tras una denuncia por presunto espionaje ilegal. Esta medida afecta a unos 60 profesionales de la prensa y ha sido criticada por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires, que denuncia una persecución hacia los medios y un intento de silenciar la libertad de expresión. La decisión se produce tras incidentes en los que dos periodistas grabaron imágenes del interior del edificio gubernamental, lo que Milei calificó como una violación grave. La situación refleja un clima hostil hacia la prensa bajo su administración.
El presidente ultraderechista Javier Milei ha tomado la decisión de prohibir el acceso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados, en lo que él mismo ha calificado como una medida \"preventiva\". Esta acción se produce tras una denuncia contra dos reporteros del canal Todo Noticias por un presunto espionaje ilegal.
El secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari, justificó esta drástica medida en redes sociales, afirmando que la eliminación de las huellas dactilares de los periodistas tiene como único objetivo \"garantizar la seguridad nacional\".
La controversia generada por esta decisión ha sido significativa. Milei, conocido por su conflictivo historial con los medios, reiteró en sus redes sociales su lema: \"no odiamos lo suficiente a los periodistas\", añadiendo que \"ser corruptos y violar las leyes de seguridad no es gratis\". En este contexto, se refirió a los periodistas como \"basuras inmundas\", sugiriendo que deben entender que no están por encima de la ley.
El Sindicato de Prensa de Buenos Aires ha expresado su condena a esta medida, denunciando una \"persecución\" sistemática contra los profesionales de la información. En un comunicado difundido en redes sociales, el sindicato subrayó la creación de causas judiciales inventadas y las agresiones físicas sufridas por periodistas durante protestas antigubernamentales.
El sindicato calificó esta acción como un acto de censura que se suma a una creciente escalada de abusos de poder por parte del gobierno de Milei. Afirmaron que el mandatario no solo insulta y hostiga a quienes realizan su labor informativa, sino que también presiona para llevar a cabo despidos en el sector.
Además, advirtieron que el objetivo del Ejecutivo parece ser \"generar un clima hostil hacia la prensa para silenciarla\". Reiteraron que la única política comunicacional del gobierno es desprestigiar al periodismo con el fin último de debilitar la libertad de expresión, especialmente en medio de escándalos relacionados con corrupción y una crisis económica cada vez más aguda.
La controversia surge tras una denuncia presentada por la Casa Militar —responsable de la seguridad en la Casa Rosada— contra los periodistas Luciana Geuna y Pablo Salerno, quienes grabaron imágenes en áreas comunes del edificio gubernamental. Según detalla la denuncia publicada por el diario 'La Nación', estos reporteros habrían expuesto elementos sensibles relacionados con el sistema de seguridad presidencial.
Alegan que bajo el pretexto del interés público, los denunciados presumieron haber burlado medidas de seguridad, lo cual habría puesto en riesgo a funcionarios y podría haber revelado secretos del Estado sobre las rutinas presidenciales.
A finales de julio de 2024, el gobierno anunció que la agencia estatal Télam pasaría a ser una agencia publicitaria después de su cierre meses antes debido a pérdidas millonarias. Manuel Adorni, portavoz presidencial, negó cualquier relación entre esta medida y ataques al pluralismo informativo o a la libertad de prensa.
El Gobierno de Javier Milei ha tomado esta decisión de manera preventiva tras una denuncia contra dos periodistas por presunto espionaje ilegal, argumentando que busca garantizar la seguridad nacional.
Los periodistas Luciana Geuna y Pablo Salerno fueron denunciados por grabar imágenes del interior de la Casa Rosada, lo que supuestamente expuso a riesgos injustificados a los funcionarios y reveló secretos de Estado relacionados con la seguridad presidencial.
El Sindicato ha condenado la medida como un acto de censura y ha denunciado la persecución hacia la prensa, afirmando que el objetivo del Gobierno es generar un clima hostil hacia los medios para debilitar la libertad de expresión.
Milei ha calificado a los periodistas como "basuras inmundas" y ha reafirmado su postura en redes sociales, sugiriendo que no se les odia lo suficiente y que deben entender que no están por encima de la ley.