El exobispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, ha sido grabado reconociendo que la diócesis protegió a un sacerdote acusado de abusos sexuales, en una conversación con Ciro Molina, quien denunció haber sido víctima desde los 9 años. En el audio, Álvarez justifica el encubrimiento y menciona que la práctica habitual era trasladar a los sacerdotes denunciados en lugar de investigar. La grabación ha sido presentada ante la Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife y el Vaticano para solicitar una investigación sobre el caso. A pesar de las denuncias realizadas por Molina y su familia desde 2004, el obispo no tomó acciones hasta que la víctima acudió a la justicia civil en 2014. Ciro Molina, ahora portavoz de Infancia Robada en Canarias, ha superado algunos trastornos psicológicos pero sigue lidiando con las secuelas de su experiencia.
Ciro Molina, un joven que ha denunciado durante décadas los presuntos abusos sexuales sufridos a los 9 años por un sacerdote en su parroquia de Tejina, ha hecho pública una grabación que revela la respuesta del exobispo de Tenerife, Bernardo Álvarez. En esta conversación, el obispo admitió que la diócesis protegió al clérigo acusado de abusos en los años 2000.
El audio, entregado al Vaticano por Molina, muestra cómo Álvarez reconoce que la práctica habitual era trasladar al sacerdote a otra parroquia en lugar de investigar las denuncias. En un momento del diálogo, el obispo justifica ciertos comportamientos diciendo que hay menores que le "han provocado". Esta grabación ha sido presentada ante la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife y la Comisión de Protección de Menores del Vaticano para investigar el encubrimiento del caso. Sin embargo, la denuncia fue archivada tras el fallecimiento del obispo en 2025.
Un año antes de su muerte, Álvarez reconoció en esa reunión con Molina que el obispado había protegido al agresor tras las denuncias realizadas por la familia en 2004 al entonces obispo Felipe Fernández. En ese momento, los padres de Ciro entregaron una carta donde denunciaban los actos de pedofilia cometidos por el cura párroco de Tejina.
Años después de hacer públicas sus denuncias sobre los abusos sufridos por él y otros menores a manos de miembros de la iglesia, Ciro fue invitado a reunirse con el obispo. Durante esa conversación, Álvarez señaló a sus predecesores como responsables del encubrimiento. “En aquella época, la costumbre era cambiar al sacerdote de sitio”, afirmó. A pesar de asumir su cargo en 2005, no se inició un proceso canónico contra el cura hasta que Molina acudió a la justicia civil en 2014, aunque ya había prescrito.
“Tengo experiencia de eso como sacerdote: chicas y chicos de 13 o 14 años que me han provocado”, respondió el obispo a Molina durante la grabación. En ningún momento se escucha al exobispo pedir perdón a las víctimas.
Ciro Molina sufrió abusos sexuales desde los 9 hasta los 15 años. Hoy tiene 37 años y aunque ha superado algunos trastornos psicológicos, aún enfrenta secuelas difíciles de curar. Como portavoz en Canarias de la asociación Infancia Robada (Anir), ha participado en reuniones entre el Gobierno y líderes eclesiásticos españoles para establecer un sistema de reparación y reconocimiento para las víctimas. Aunque celebra este avance, Ciro sabe que siempre será aquel niño que sufrió abusos por parte del cura del pueblo.
Ciro Molina es un joven que ha denunciado los abusos sexuales que sufrió a la edad de 9 años por parte del sacerdote de su parroquia en Tejina, Tenerife. Actualmente tiene 37 años y ha superado varios trastornos psicológicos derivados de su experiencia.
En una grabación, el exobispo Bernardo Álvarez admitió que la diócesis protegió al sacerdote acusado de abusos sexuales y justificó la práctica habitual de trasladar a los sacerdotes en lugar de investigar las denuncias.
Ciro Molina presentó la grabación ante la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife y la Comisión de Protección de Menores del Vaticano para que se investigue el encubrimiento de su caso.
A pesar de las denuncias, la Fiscalía archivó el caso debido al fallecimiento del obispo Bernardo Álvarez. Las denuncias iniciales fueron presentadas en 2004, pero no se tomaron acciones efectivas hasta mucho después.
Ciro ha sufrido trastornos adaptativos y ansioso-depresivos debido a los abusos, aunque ha trabajado para superar estos problemas. Sin embargo, todavía enfrenta secuelas difíciles de curar.
Como portavoz, ha participado en reuniones entre el Gobierno y la jerarquía eclesiástica española para crear un sistema de reparación y reconocimiento a las víctimas de abusos sexuales.