Greenpeace ha defendido el abandono de los combustibles fósiles como la mejor estrategia para enfrentar las guerras y el cambio climático, especialmente en el contexto del conflicto en Irán. La organización destaca que las grandes petroleras han visto un aumento significativo en su valor de mercado debido a la guerra, mientras que la población civil sufre las consecuencias. En la próxima Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, Greenpeace exigirá al Gobierno un plan claro para descarbonizar la economía y promover energías renovables. Las propuestas incluyen un sistema energético 100% renovable, transporte público sostenible y un modelo agroalimentario ecológico. La dependencia de los combustibles fósiles no solo alimenta conflictos, sino que también agrava la crisis climática y económica global.
Las grandes petroleras y gasistas que operan fuera del Golfo son las principales beneficiarias de la guerra en Irán. En las primeras dos semanas de conflicto, el valor de mercado de las seis mayores firmas fósiles occidentales superó los 130.000 millones de dólares.
Greenpeace ha instado al Gobierno a asumir un papel de liderazgo en la Conferencia de Santa Marta, que se llevará a cabo del 24 al 29 de abril en Colombia. Este evento representa una oportunidad histórica para establecer una hoja de ruta clara hacia el abandono de los combustibles fósiles.
La organización también exige un sistema energético suficiente, eficiente y completamente renovable; un transporte público seguro, accesible y sostenible; así como la descarbonización y aislamiento térmico de las viviendas. Además, aboga por un modelo agroalimentario sostenible y la aprobación del Tratado Mundial de Plásticos.
Con motivo del próximo Día Mundial del Clima, que se celebra el 26 de marzo, Greenpeace ha solicitado al Gobierno un plan para abandonar definitivamente los combustibles fósiles. La organización argumenta que esta transición debe basarse en la suficiencia, la eficiencia y las energías renovables como garantía para una vida más justa y pacífica.
“Ante el escenario geopolítico inestable y peligroso asociado a los combustibles fósiles, que nos empuja hacia una crisis climática cada vez más grave, la mejor defensa es aprovechar las energías renovables disponibles, usar la energía eficientemente y eliminar actividades perjudiciales que derrochan recursos”, afirmó Pedro Zorrilla Miras, coordinador de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace.
La dependencia de los combustibles fósiles no solo alimenta guerras, sino que perpetúa prácticas colonialistas y violentas. Estas energías dañinas afectan a los territorios donde se extraen, empobrecen a sus poblaciones y generan desigualdad. El cambio climático está intrínsecamente ligado a la industria fósil, cuyas emisiones agravan fenómenos extremos como incendios e inundaciones. Además, esta dependencia económica aumenta la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones del mercado internacional.
Greenpeace destaca que guerras como la de Irán tienen claros ganadores y perdedores. Las grandes compañías petroleras han emergido como principales beneficiarias: en solo dos semanas desde el inicio del conflicto, su valor de mercado ha aumentado en más de 130.000 millones de dólares. Este patrón no es nuevo; tras el inicio del conflicto en Ucrania en 2022, estas empresas obtuvieron beneficios extraordinarios por valor de 134.000 millones de dólares.
A medida que estas corporaciones prosperan, la población civil es quien paga el precio más alto. La tragedia humana ya se cuenta por miles: más de 1.400 víctimas en Irán y 600 en Líbano, además del daño ambiental irreversible causado por incendios y contaminación. Las repercusiones económicas también son severas; según el FMI, cada aumento sostenido del 10% en el precio del petróleo incrementa la inflación un 0,4%, afectando directamente el bienestar familiar.
A finales de abril, los gobiernos tendrán una oportunidad histórica para coordinar esfuerzos frente a la dependencia fósil y el cambio climático durante la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles. Este encuentro se celebrará en Colombia con el objetivo de establecer una hoja de ruta clara hacia la descarbonización.
“El Gobierno español debe impulsar activamente un plan global para abandonar los combustibles fósiles por el bien de nuestra ciudadanía y del planeta. La Conferencia en Colombia será clave para fijar medidas concretas que nos liberen del gas y del petróleo”, enfatizó Zorrilla Miras.
Greenpeace propone seis medidas fundamentales para combatir tanto las guerras como el cambio climático:
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 130.000 millones de dólares | Valor de mercado de las seis mayores firmas fósiles occidentales tras el inicio del conflicto en Irán. |
| 1.400 | Número de víctimas en Irán debido al conflicto. |
| 600 | Número de víctimas en Líbano debido al conflicto. |
| 10% | Aumento sostenido del precio del petróleo que provoca un incremento del 0,4% en la inflación según el FMI. |
Greenpeace exige un plan para abandonar definitivamente los combustibles fósiles y apostar por una transición basada en la suficiencia, la eficiencia y las energías renovables.
Greenpeace reclama seis medidas: un plan de abandono de combustibles fósiles, un sistema energético 100% renovable para 2040, una transición a un sistema agroalimentario sostenible, transporte público accesible y sostenible, descarbonización y aislamiento térmico de viviendas, y la aprobación del Tratado Mundial de Plásticos.
La dependencia de los combustibles fósiles alimenta guerras y perpetúa prácticas colonialistas. Además, estas energías sucias generan desigualdad y agravan el cambio climático.
Las grandes petroleras y gasistas se benefician enormemente durante conflictos bélicos, como se evidenció en la guerra de Irán, donde el valor de mercado de las principales firmas fósiles occidentales aumentó significativamente.
La industria fósil contribuye a las emisiones de CO2 que agravan el cambio climático, aumentando la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos como incendios, inundaciones y sequías.