Líbano enfrenta una grave crisis humanitaria debido a una oleada de ataques israelíes que han dejado más de 630 muertos y miles de desplazados. La ofensiva, que se intensifica en medio del conflicto con la milicia chií Hizbulá, ha llevado a más de 800,000 libaneses a abandonar sus hogares. Los bombardeos han impactado zonas residenciales, causando numerosas víctimas civiles. Israel advierte que continuará sus ataques hasta que el Gobierno libanés desarme a Hizbulá, mientras los ciudadanos viven con un constante temor por su seguridad y el deterioro de la infraestructura.
En medio de la celebración del último viernes del Ramadán, un día sagrado para los musulmanes, el estruendo de los misiles se ha convertido en el telón de fondo de la vida en Líbano. El país enfrenta una nueva ola de presión militar, marcada por la escalada del conflicto entre Israel y Hizbulá.
A lo largo del territorio libanés, los comandantes de Hizbulá siguen activos mientras Israel intensifica su ofensiva. Las autoridades israelíes han advertido que no cesarán sus ataques contra aquellos a quienes consideran responsables de actividades terroristas. “Estamos atacando a quienes realizan actos de terrorismo, Hizbulá en Líbano”, declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien subrayó que su objetivo es eliminar a los miembros de la milicia y a sus colaboradores.
La presión también recae sobre el Gobierno libanés. Desde Israel se advierte que si las autoridades no toman medidas para desarmar a Hizbulá, serán ellos quienes actúen: “El Gobierno libanés está jugando con fuego. Si continúan permitiendo que actúe sin desarmarlo, estará labrando su propio destino”, señalaron fuentes israelíes.
A medida que la ofensiva continúa, los civiles son quienes más sufren. Recientemente, dos misiles israelíes impactaron un edificio residencial en el centro de Beirut, cerca de la sede gubernamental. Este ataque dejó decenas de víctimas, entre ellas al menos 28 personas fallecidas bajo los escombros.
Otro bombardeo en el paseo marítimo de la capital provocó al menos ocho muertes adicionales. La violencia ha forzado a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares; según estimaciones, más de 800.000 libaneses han sido desplazados para escapar de los ataques y evitar sumar más víctimas mortales, cuya cifra ya supera las 630.
En Beirut, la población vive en un clima constante de temor y ansiedad. “Es difícil dormir con los jets pasando por aquí. Hay mucha incertidumbre”, comentó un testigo sobre la situación actual. La inseguridad se ha apoderado de la ciudad: “Los niños no van al colegio y no hay lugar seguro. Están atacando zonas que parecía que no iban a atacar”, añadió un ciudadano español residente en Beirut.
Pese al creciente impacto humanitario, Israel sostiene que sus bombardeos están justificados. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, acusó al Gobierno libanés de incumplir su compromiso de desarmar a Hizbulá y advirtió que las consecuencias seguirán aumentando.
"El Gobierno libanés, que engañó e incumplió su compromiso de desarmar a Hizbulá, pagará un precio cada vez mayor en daños a la infraestructura y pérdida de territorio", afirmó Katz mientras los ataques aéreos continúan sobre Beirut y otras regiones del sur del país, atrapadas en un conflicto sin tregua.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 630 | Número de muertos hasta la fecha |
| 800,000 | Número de desplazados debido a los bombardeos |
| 28 | Número de personas muertas en un ataque reciente en Beirut |
| 8 | Número de muertos en otro bombardeo en el paseo marítimo de Beirut |
Los ataques han dejado más de 630 muertos hasta el momento.
Más de 800.000 libaneses han tenido que abandonar sus hogares para escapar de los bombardeos.
Israel sostiene que sus bombardeos están dirigidos contra quienes considera responsables de actividades terroristas, especialmente Hizbulá.
Los civiles están pagando un alto precio, viviendo entre explosiones y sirenas, con muchos reportando dificultades para dormir y una sensación general de inseguridad.
Israel advierte que si el Gobierno libanés no actúa para desarmar a Hizbulá, ellos lo harán, y que el Gobierno pagará un precio cada vez mayor por no cumplir con este compromiso.