Ignacio Garriga, secretario general de Vox, ha minimizado las críticas de exdirigentes del partido, atribuyéndolas al "síndrome del príncipe destronado" y a frustraciones personales. En una entrevista, afirmó que no hay purgas en Vox y que las normas deben cumplirse, sugiriendo que quienes no estén de acuerdo pueden irse. Además, abordó la relación con el PP, afirmando que ambos partidos deben negociar para formar gobiernos autonómicos y destacó la necesidad de una "gran rebaja fiscal" ante la situación económica actual. Garriga también descartó cualquier colaboración con el Gobierno de Pedro Sánchez.
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha desestimado las acusaciones de purgas dentro del partido, atribuyendo las críticas de exdirigentes a un fenómeno que él denomina como el “síndrome del príncipe destronado”. Según Garriga, estos exmiembros están experimentando “algunas frustraciones” que les llevan a cuestionar el funcionamiento interno de la formación.
En una entrevista emitida en Telecinco y recogida por EFE, Garriga afirmó: “No sé quién está haciendo la purga; estoy convencido de que nadie”. Destacó que lo que antes era bien visto por los críticos ahora les parece inaceptable, refiriéndose al reglamento interno que ellos mismos apoyaron. “Hace quince días todo era magnífico y Vox era un partido democrático. Ahora resulta que se les pide cambiar de posición en el terreno de juego y Vox ya no es democrático”, subrayó.
El número dos del partido insistió en no dar mayor relevancia a estas críticas y reiteró que “las normas están para cumplirlas”. En este sentido, concluyó: “Quien no quiera estar se puede ir”.
Al ser cuestionado sobre hasta dónde llegarán en sus negociaciones con el PP para la formación de gobiernos autonómicos, Garriga respondió que dependerá de lo que decidan los electores en las próximas elecciones de Castilla y León. Aseguró que su objetivo es gobernar y convertirse en la primera fuerza política a nivel nacional.
“De momento” ambos partidos están condenados a negociar y entenderse, aunque enfatizó la necesidad de que los populares reconozcan el fin del turnismo político entre el PP y el PSOE.
En cuanto a su relación con el Gobierno de Pedro Sánchez, Garriga volvió a descartar cualquier contacto. Además, abogó por una “gran rebaja fiscal” para mitigar las consecuencias de la guerra en Irán. “El Gobierno debería generar un verdadero escudo social”, exigió, instando a proteger a las clases medias y populares y enviando un mensaje de calma tanto a los mercados como a los ciudadanos españoles.
Ignacio Garriga ha negado que haya purgas en el partido y ha atribuido las críticas de exdirigentes a que están sufriendo "el síndrome del príncipe destronado" y tienen "algunas frustraciones".
Garriga ha enfatizado que "las normas están para cumplirlas" y ha indicado que quienes no estén de acuerdo pueden irse. También ha mencionado que lo que antes les parecía bien a los críticos, ahora les parece mal.
Garriga ha afirmado que tanto Vox como el PP están condenados a negociar y entenderse, pero ha subrayado que el PP necesita aceptar que se ha acabado la etapa del turnismo político entre ellos y el PSOE.
Ha abogado por una "gran rebaja fiscal" para paliar las consecuencias de la guerra en Irán y ha pedido al Gobierno que genere un verdadero escudo social para proteger a las clases medias y populares.