Un menor de 17 años y su padre de 39 fueron detenidos en Tudela tras intentar evadir un control de alcoholemia. Durante la persecución, el vehículo invadió el carril contrario y arrojó objetos por las ventanillas. Al ser interceptados, se negaron a descender del coche y agredieron a los agentes, lo que requirió la intervención de varias patrullas. Ambos enfrentan cargos por atentado y resistencia a la autoridad, conducción sin licencia y bajo los efectos del alcohol.
Agentes de la Brigada de Tráfico de la Comisaría de Policía Foral en Tudela llevaron a cabo la detención de un menor de 17 años, quien se encontraba al volante de un vehículo y se dio a la fuga durante un control de alcoholemia establecido en una de las salidas de la capital ribera.
El incidente ocurrió en la madrugada del lunes, cuando, en medio del control, uno de los policías advirtió sobre la presencia de un automóvil que invadió el carril contrario y arrolló varios conos que delimitaban el área del control. A pesar de las señales emitidas por los agentes, el conductor hizo caso omiso y emprendió la huida.
Un vehículo policial fue enviado a perseguir al auto fugado. Durante el seguimiento, los ocupantes comenzaron a arrojar objetos por las ventanillas, que posteriormente fueron identificados como vasos de plástico. La persecución se tornó complicada ya que los fugitivos no mostraron intenciones de detenerse, ignorando las señales luminosas y acústicas del coche policial.
A pesar de los intentos por parte de los agentes para detener el vehículo fugado, este aceleró y embistió violentamente por detrás al coche patrulla. Finalmente, ambos vehículos lograron detenerse, pero el joven conductor y su padre, quien viajaba en los asientos traseros junto a una mujer, se negaron a abandonar el turismo. Enfrentándose a los agentes con violencia, fue necesaria la intervención de varias patrullas para poder reducirlos y proceder con su detención.
Una vez trasladados a dependencias policiales e informadas las autoridades competentes, incluyendo la fiscalía de menores, tanto el menor como su padre fueron imputados por un delito de atentado y resistencia a los agentes. Además, se les atribuyó al menor un delito por conducir sin haber obtenido nunca autorización para ello y otro por hacerlo bajo los efectos del alcohol (0.56 mg/L). Por su parte, el padre fue acusado como cooperador necesario en esta conducción imprudente. Ambos quedaron posteriormente en libertad.
Un menor de 17 años fue detenido por la Policía Foral tras darse a la fuga de un control de alcoholemia. Durante la persecución, el vehículo del menor embistió al coche policial y tanto él como su padre se negaron a descender del vehículo, lo que resultó en una intervención violenta por parte de los agentes.
Se les imputaron varios delitos, incluyendo atentado y resistencia a los agentes, conducción sin autorización y conducción bajo los efectos del alcohol (0.56Mg/L) para el menor. El padre fue considerado cooperador necesario en la conducción del hijo.
Los agentes de policía iniciaron una persecución tras observar que el vehículo del menor invadía el carril contrario y arrollaba conos de señalización. A pesar de las señales luminosas y acústicas para detenerse, el vehículo continuó huyendo y aceleró incluso después de ser alcanzado por el coche policial.
Una vez detenidos, tanto el menor como su padre se mostraron violentos y necesitaron varias patrullas para ser reducidos. Posteriormente, fueron trasladados a dependencias policiales donde se les informaron sobre los cargos en su contra.