Greenpeace ha alertado sobre el agotamiento de la vida útil de los embalses en España, que están operando bajo una presión climática creciente. Muchas presas, construidas entre 1950 y 1975, están alcanzando su vida útil teórica de 50 a 75 años. La acumulación de sedimentos y el estrés mecánico por fenómenos climáticos extremos comprometen la eficiencia operativa de estas infraestructuras. Greenpeace enfatiza la necesidad de modernizar las tecnologías de las presas y restaurar los ecosistemas circundantes para garantizar la disponibilidad de agua en el futuro. La organización subraya que sin una inversión significativa en mantenimiento y restauración, la seguridad hídrica en España se verá amenazada.
Greenpeace alerta sobre el agotamiento de la vida útil de los embalses en España
Los embalses españoles están enfrentando una presión climática para la que no fueron diseñados, y esta situación se agrava con el tiempo. La falta de agilidad en la gestión de agua y sedimentos, especialmente ante las nuevas borrascas, pone en riesgo su funcionalidad. Actualmente, muchas presas están atravesando el umbral de su vida útil teórica, que se estima entre 50 y 75 años.
El verdadero desafío no radica en construir nuevos embalses, sino en mejorar los existentes. La acumulación de sedimentos en el fondo ha llevado a que se almacene menos agua de la reportada oficialmente.
España ha dejado atrás su etapa histórica de construcción masiva de grandes obras hidráulicas. Ahora, el enfoque debe centrarse en el mantenimiento y mejora de las infraestructuras ya existentes. Aunque las presas son estructuralmente sólidas desde un punto de vista ingenieril, su eficiencia operativa está disminuyendo drásticamente.
Las infraestructuras hidráulicas fueron diseñadas en la mitad del siglo XX, bajo condiciones climáticas muy diferentes a las actuales. La mayoría fue construida durante la dictadura entre 1950 y 1975, lo que significa que muchas presas están alcanzando su límite operativo. Las compuertas y válvulas de estas estructuras antiguas están llegando al final de su vida útil segura.
La frecuencia de borrascas intensas y precipitaciones torrenciales está sometiendo a los embalses a un estrés mecánico y sedimentario significativo. Este fenómeno geológico conocido como colmatación reduce la capacidad útil del embalse. Aunque actualmente se reportan 43.341 hm³ almacenados, esta cifra puede ser engañosa si no se invierte en la limpieza de lodos y sedimentos.
Además, es crucial modernizar los sistemas de evacuación y compuertas para gestionar adecuadamente las “avenidas sólidas” que traen consigo las nuevas borrascas.
Desde Greenpeace se enfatiza que la solución comienza más allá del embalse; es esencial integrar planes de restauración hidrológico-forestal en su entorno. La reforestación estratégica puede ayudar a reducir la velocidad del agua y prevenir la erosión del suelo. Un ecosistema saludable actúa como una “esponja”, amortiguando el impacto del cambio climático sobre las infraestructuras hidráulicas.
Proteger y conservar no es suficiente; es necesario restaurar. El Reglamento de Restauración de la Naturaleza aprobado por la UE en 2024 ofrece una oportunidad clave para implementar medidas que aseguren la recuperación ecológica necesaria antes de 2030.
Greenpeace advierte que garantizar el acceso al agua en España será cada vez más difícil sin una inversión ambiciosa en dos áreas:
"El reciente incremento semanal de 5.634 hm³ es un recordatorio del potencial recuperativo de la naturaleza, pero también subraya que los fenómenos climáticos más intensos requieren adaptación", afirmó Julio Barea, responsable del área hídrica en Greenpeace. "Si no actuamos ahora, nuestros embalses serán cada vez más vulnerables ante futuras crisis hídricas".
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Incremento de agua en 24 horas | 693 hm³ |
| Incremento de agua a las 48 horas | 1,623 hm³ |
| Incremento total en 72 horas | 2,349 hm³ |
| Capacidad total de embalses acumulada | 43,341 hm³ |
| Aumento respecto a la semana anterior | 5,634 hm³ |
Greenpeace alerta que los embalses están operando bajo una presión climática para la que no fueron diseñados y que se agravará con el cambio climático. Muchas presas están cruzando el umbral de su vida útil teórica, lo que afecta su eficiencia operativa.
El principal reto no es construir nuevos embalses, sino mejorar y mantener los existentes. La colmatación y la acumulación de sedimentos están reduciendo la capacidad útil de los embalses, lo que compromete la garantía real de agua.
La restauración hidrológico-forestal es crucial para reducir las escorrentías y evitar que los embalses se conviertan en depósitos de lodos. Invertir en esta área ayuda a proteger las infraestructuras hidráulicas y mejora la gestión del agua en el contexto del cambio climático.
Greenpeace enfatiza la necesidad de una inversión ambiciosa en dos frentes: modernización tecnológica de presas y restauración de cauces, así como recuperación de la cobertura forestal para minimizar la erosión.
Si no se aborda adecuadamente el mantenimiento y la modernización de los embalses, España podría volverse cada vez más vulnerable ante futuras crisis hídricas debido a la obsolescencia técnica de estas infraestructuras.