El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defiende en una columna de 'The New York Times' la regularización de migrantes, argumentando que su llegada ofrece "oportunidades" y plantea "enormes desafíos". Sánchez destaca que estos desafíos no están relacionados con la etnia o religión de los migrantes, sino con problemas como la pobreza y la desigualdad. A diferencia de otros países que han adoptado posturas restrictivas, como Estados Unidos bajo Trump, su gobierno opta por una vía humanitaria para regularizar a los migrantes. Además, subraya la necesidad de integrar a estos individuos en la sociedad para evitar un declive demográfico que afecte a la economía y los servicios públicos.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado una defensa contundente de la regularización de migrantes en un contexto marcado por el avance de la ultraderecha. En una columna publicada en 'The New York Times', titulada "Soy el primer ministro de España. Esto es por lo que Occidente necesita migrantes", el mandatario reconoce que justificar su postura tanto a nivel nacional como internacional no será sencillo, pero sostiene que la llegada de migrantes representa “oportunidades” y “enormes desafíos que debemos reconocer y afrontar”.
Sánchez subraya que la mayoría de estos desafíos no están relacionados con la etnia, raza, religión o idioma de los migrantes, sino que son impulsados por factores comunes que también afectan a los ciudadanos españoles: pobreza, desigualdad y barreras para acceder a educación y atención médica. El líder del PSOE enfatiza que las sociedades occidentales deben concentrarse en abordar estos problemas, ya que constituyen las verdaderas amenazas a nuestro estilo de vida.
En su segunda aparición en menos de un mes en la portada del influyente diario estadounidense, Sánchez señala que España está dispuesta a adoptar esta política a pesar de ir a contracorriente de otros países que han endurecido sus políticas migratorias. Menciona específicamente el caso del expresidente Donald Trump y el despliegue del ICE en Minnesota, donde se han reportado muertes relacionadas con operaciones represivas.
El presidente también destaca la necesidad urgente de acoger a migrantes, quienes desempeñan roles cruciales en la sociedad: "Cuidan a tus padres ancianos, trabajan en empresas grandes y pequeñas y cosechan tu comida", afirma. A pesar de su situación legal irregular, los migrantes son parte integral de la comunidad. Sin embargo, no disfrutan de los mismos derechos ni pueden cumplir con las obligaciones ciudadanas, lo que les impide acceder a educación superior o contribuir al sistema fiscal.
Sánchez plantea una pregunta provocadora: "¿Qué debemos hacer con esta gente?", contrastando su enfoque integrador con la violencia del Gobierno estadounidense hacia los migrantes. Resalta que "algunos líderes han optado por perseguirlas y deportarlas mediante operaciones ilegales y crueles", mientras su gobierno busca establecer un camino claro para regularizar su situación migratoria.
Las razones detrás de esta decisión son dos. En primer lugar, una cuestión moral: España fue históricamente un país de emigrantes. Ahora, con una economía próspera atrayendo extranjeros, es deber del país convertirse en una sociedad acogedora. En segundo lugar, hay un argumento pragmático: "Occidente necesita gente". Los países que no faciliten la llegada de personas extranjeras enfrentarán un grave declive demográfico que afectará sus economías y servicios públicos. La integración ordenada y eficaz de los migrantes es vista como la única solución viable para evitar este colapso.
Pedro Sánchez defiende la regularización de migrantes como una medida que aporta oportunidades y enfrenta enormes desafíos que deben ser reconocidos y abordados. En su columna en 'The New York Times', argumenta que la llegada de migrantes es beneficiosa para la sociedad.
Sánchez menciona dos razones principales: una moral, ya que España fue en el pasado una nación de emigrantes, y otra pragmática, porque Occidente necesita gente para mantener sus economías y servicios públicos ante un posible declive demográfico.
Sánchez critica al Gobierno de Estados Unidos por optar por perseguir y deportar a los migrantes mediante operaciones crueles, mientras que su gobierno busca una vía rápida y sencilla para regularizar su situación migratoria.
El presidente del Gobierno señala que muchos de los desafíos relacionados con la inmigración no están vinculados a etnias o razas, sino a factores como pobreza, desigualdad y barreras en el acceso a educación y atención médica.
Sánchez destaca que los migrantes son parte integral de la comunidad, realizando trabajos esenciales como cuidar ancianos, trabajar en empresas y cosechar alimentos, aunque carecen de documentos legales.