El decreto ómnibus del Gobierno español ha sido rechazado en el Congreso, lo que ha generado un nuevo enfrentamiento político entre el Ejecutivo y el Partido Popular (PP). Pedro Sánchez responsabiliza al PP de la derrota, aunque este hecho ha sido cuestionado por Alberto Núñez Feijóo, quien argumenta que la estrategia comunicativa del presidente fue premeditada. A pesar de la votación en contra también de Junts per Catalunya, el Gobierno ha optado por no confrontar directamente con ellos, buscando mantener un diálogo para asegurar su apoyo en futuras iniciativas legislativas. La caída del decreto afecta a medidas sociales clave, como la revalorización de pensiones y ayudas para colectivos vulnerables, lo que obliga al Gobierno a buscar alternativas para evitar un vacío legal.
La reciente derrota del decreto ómnibus ha generado un nuevo enfrentamiento político entre el Gobierno y el Partido Popular. Tras la votación fallida en el Congreso, el presidente Pedro Sánchez publicó un vídeo en el que culpaba al PP del rechazo a la norma. Sin embargo, este mensaje ha suscitado controversia, ya que aunque fue difundido después de la votación, el reloj que lleva Sánchez en la muñeca indica que fue grabado alrededor de la una de la tarde, dos horas antes de que se rechazara oficialmente, a las 15:21.
Este detalle ha sido utilizado por Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, para acusar al presidente de \"retorcer el relato\" y de haber diseñado una estrategia comunicativa anticipada al resultado parlamentario.
Desde la sede del PP en Génova insisten en que el sentido de su voto no fue ninguna sorpresa. Feijóo había advertido \"hace meses\" que su partido no apoyaría \"otro decreto ómnibus\" que mezclara la revalorización de las pensiones con medidas que no comparten. Los populares subrayan que su posición ha sido constante, argumentando que su negativa responde a una cuestión de fondo: exigen un decreto \"limpio\", sin paquetes legislativos que unan cuestiones sociales con otras de carácter ideológico o económico.
A pesar de esto, el Gobierno ha decidido centrar sus críticas en el PP, ignorando que Junts per Catalunya también votó en contra. Según fuentes políticas, esta estrategia recuerda a lo sucedido el año pasado, cuando el Ejecutivo logró reconducir una situación similar tras convencer a Junts y forzar posteriormente el apoyo del PP en una segunda votación.
A diferencia del tono confrontativo hacia los populares, el discurso dirigido a Junts ha sido notablemente más cauteloso. Desde Moncloa se evita cualquier tipo de confrontación directa, mientras los independentistas muestran disposición para negociar. Desde Junts han afirmado que \"el diálogo es constante\" y están dispuestos a continuar hablando si se acaban las \"imposiciones y el chantaje\".
Esa apertura al entendimiento explica, en parte, el silencio del Gobierno hacia sus socios independentistas, quienes son cruciales para recomponer la mayoría de investidura y avanzar con futuras iniciativas legislativas.
Este choque se produce en un momento especialmente delicado. A pocos días de las elecciones autonómicas en Aragón, el Ejecutivo utiliza el fracaso del decreto como argumento contra el PP. Desde el Gobierno se acusa a los populares de \"abandonar a los pensionistas\", mientras que estos responden afirmando que \"no vale engañar ni utilizar a los pensionistas como rehenes\".
La caída del decreto deja pendientes medidas de gran impacto social, como la revalorización de las pensiones y ayudas vinculadas al bono eléctrico o la suspensión de desahucios para colectivos vulnerables. Aunque algunas iniciativas, como las bonificaciones al transporte, sí han sido aprobadas, este revés parlamentario obliga ahora al Ejecutivo a buscar alternativas para evitar un vacío legal.
El decreto ómnibus fue rechazado en una votación en el Congreso, lo que ha generado un nuevo enfrentamiento político entre el Gobierno y el Partido Popular (PP).
El presidente Pedro Sánchez ha responsabilizado al PP del rechazo a la norma, aunque esto ha sido objeto de controversia debido a la temporalidad de su mensaje.
El PP había advertido previamente que no apoyaría otro decreto ómnibus que mezclara revalorizaciones de pensiones con medidas que consideran ideológicas o económicas. Insisten en que su negativa responde a una cuestión de fondo y piden un decreto "limpio".
A diferencia de su tono hacia el PP, el Gobierno ha mantenido un discurso más prudente hacia Junts, evitando la confrontación directa y buscando mantener un diálogo abierto para recomponer su mayoría de investidura.
La caída del decreto deja en el aire medidas importantes como la revalorización de las pensiones y otras ayudas sociales, obligando al Ejecutivo a buscar alternativas para evitar un vacío legal.