Greenpeace ha colocado figuras hinchables de Donald Trump y Vladímir Putin frente al Consejo de la UE para protestar contra la dependencia energética de Europa de líderes autoritarios. La organización advierte que cada euro gastado en gas estadounidense refuerza la agenda de Trump, mientras que España sigue dependiendo del gas ruso y estadounidense. Greenpeace insta a la UE a no sustituir el gas ruso por el estadounidense, sino a acelerar la transición hacia energías renovables. En 2025, se estima que el 57% del gas licuado importado por la UE provendrá de EE. UU., aumentando la vulnerabilidad geopolítica y perpetuando las emisiones de gases de efecto invernadero.
Cada día, Europa recibe entre dos y tres buques cisterna que transportan gas licuado desde Estados Unidos.
La organización Greenpeace ha advertido que cada euro destinado por Europa a la compra de gas estadounidense refuerza la agenda autoritaria de Donald Trump, tanto en su país como en el ámbito internacional. En 2025, se estima que España continuó dependiendo en un 50% del gas ruso y estadounidense, incrementando su demanda en un 6% para la generación de energía eléctrica.
En un contexto donde los ministros de la Unión Europea han aprobado la prohibición de importar gas ruso, Greenpeace exige que esta medida no sea sustituida por gas estadounidense, sino que se priorice la transición hacia energías renovables.
Activistas de Greenpeace han instalado dos figuras inflables de diez metros de largo, representando a Vladímir Putin, presidente de Rusia, y a Donald Trump, presidente de EE. UU., sentados sobre un buque cisterna frente a la sede del Consejo de la UE. Esta acción busca visibilizar la dependencia energética de Europa respecto a combustibles fósiles provenientes de líderes autoritarios. Según nuevos cálculos, diariamente llegan a Europa entre dos y tres buques cisterna con gas licuado desde Estados Unidos.
"La autonomía estratégica de Europa está vinculada a su independencia energética", afirmó Lisa Göldner, portavoz de Greenpeace. "Cuanto más depende Europa de Estados Unidos para su energía, mayor es su vulnerabilidad ante la presión ejercida por Trump. Cada euro gastado en gas estadounidense fortalece su agenda autoritaria y sus ambiciones imperialistas".
Göldner subrayó que para proteger su independencia política y lograr una verdadera seguridad energética, Europa debe eliminar gradualmente el uso del gas fósil y acelerar su transición hacia un sistema energético completamente renovable.
Greenpeace considera que la decisión de prohibir el gas ruso es correcta y necesaria; sin embargo, advierte que Europa no puede celebrar su independencia de Putin mientras se encadena a una nueva dependencia del gas fósil proveniente de Trump.
En 2025, las importaciones de gas estadounidense a España se duplicaron, convirtiéndose en la segunda fuente más importante (30%) después de Argelia. Se estima que más de 112 buques cisterna con gas estadounidense llegaron al país el año pasado, lo que supuso un costo aproximado para los usuarios españoles de unos 1.180 millones de euros. Por otro lado, Rusia continuó siendo una fuente significativa, suministrando más del 11% del total en 2025 mediante 47 buques fletados principalmente por Naturgy.
Esta dependencia podría agravarse si no se toman medidas adecuadas. En 2025, los países europeos obtuvieron el 57% de sus importaciones de gas licuado desde EE.UU., cifra que podría aumentar hasta el 80% para 2030 según un análisis reciente realizado por IEEFA.
"A pesar del potencial renovable que posee España, continúa dependiendo del gas fósil al firmar contratos a largo plazo con EE.UU., lo cual incrementa su consumo eléctrico", declaró Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña contra combustibles fósiles en Greenpeace España. Esta situación no solo aumenta la vulnerabilidad geopolítica del país sino también eleva las facturas domésticas y perpetúa las emisiones contaminantes.
Greenpeace ha instado a la Unión Europea a cancelar un acuerdo por valor de 750.000 millones de dólares para importar energía estadounidense hasta 2028 y detener inmediatamente todas las negociaciones para nuevos contratos con proveedores estadounidenses. Además, solicita un plan para finalizar esta dependencia y rescindir los contratos existentes antes del tiempo previsto.
Desde el inicio del conflicto en Ucrania en febrero de 2022, Greenpeace ha llevado a cabo diversas movilizaciones contra los envíos rusos en toda Europa, incluyendo protestas en Finlandia, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca e Italia. También ha bloqueado instalaciones relacionadas con el gas licuado en Francia y ha protestado contra centrales térmicas en España que queman gas ruso.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 50% | Porcentaje de dependencia de España del gas ruso y estadounidense en 2025. |
| 6% | Aumento del consumo de gas para generar energía eléctrica en España en 2025. |
| 30% | Porcentaje de importaciones de gas estadounidense a España en 2025. |
| 112 | Número estimado de buques cisterna con gas estadounidense que llegaron a España el año pasado. |
| 1.180 millones de euros | Costo que los usuarios de gas españoles habrían pagado por el gas estadounidense el año pasado. |
| 57% | Porcentaje de importaciones de gas licuado de EE. UU. por parte de los países de la UE en 2025. |
| 80% | Proporción que podría alcanzar la cuota de importaciones de gas estadounidense en la UE para 2030. |
Greenpeace colocó dos figuras hinchables de 10 metros de largo de Vladímir Putin y Donald Trump sentados en un buque cisterna de gas para denunciar la dependencia de Europa de las importaciones de combustibles fósiles de países con líderes autoritarios.
Greenpeace advierte que cada euro que Europa gasta en gas estadounidense refuerza la agenda autoritaria de Trump y demanda que Europa no sustituya el gas ruso por gas estadounidense, sino que acelere la transición hacia energías renovables.
En 2025, España dependía en un 50% del gas ruso y estadounidense, y aumentó su demanda en un 6% para generar energía eléctrica. Las importaciones de gas estadounidense se duplicaron, convirtiéndose en la segunda fuente detrás de Argelia.
Greenpeace pide a la UE que cancele el acuerdo para importar energía estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares y que implemente un plan para poner fin a la dependencia del gas estadounidense, así como acelerar la transición a energías renovables autóctonas.
El aumento en las importaciones podría llevar a una mayor dependencia del gas estadounidense, con proyecciones que indican que esta cuota podría aumentar hasta el 80% en 2030, lo cual incrementa la vulnerabilidad geopolítica y perpetúa las emisiones de gases de efecto invernadero.