Otra vez, los mismos factores, el Barcelona juega una final, Messi marca, el Barcelona gana la final. Una ecuación simple que se repite por enésima vez proclamando al Barça campeón de la Supercopa de Europa ante el Oporto.
El conjunto culé ha ganado la final de la Supercopa de Europa por segunda vez en 3 años. Gracias a los goles de Messi y de Cesc el equipo culé derrota a un Oporto que ya no es el mismo desde la marcha de Falcao y Villas Boas.
El Barça ganó un encuentro que dominó durante casi la totalidad del mismo, ya que le costó encontrar su juego en la primera media hora. El Barcelona no llegaba claramente a la portería rival, pero tampoco sufría ocasiones por parte de los de Pereira. El equipo portugués sólo llevaba peligro a la portería rival por medio de Hulk, que hizo lo que pudo, y en jugadas a balón parado que resultaban insulsas. En ésta tónica general apática, en la que los dos equipos se miraban desde la distancia, el único, el abrelatas Leo Messi, fue el desatascador de los españoles, marcando en el 38 gracias a un regalo de la defensa portuguesa.
Con ésta ventaja en el marcador, ambos equipos se fueron al descanso. Pasados los primeros cuarenta y cinco minutos, el Barcelona salió en la segunda mitad mejor colocado, y más cómodo, con un Oporto que dejaba más espacios entre sus líneas y que dejaba a Hulk y a Kléber aislados ante el buen hacer de la defensa culé. El partido siguió dominado por el conjunto de Pep Guardiola que no tuvo ningún susto excepto algún apuro de Abidal, que pudo provocar un penalti no pitado a Hulk. El conjunto catalán acabó por desesperar a los portugueses, que vieron como expulsaban a dos de sus jugadores por duras entradas sobre los blaugranas. Con el partido ya visto para sentencia, Cesc, en el 86, apuntilló a los dragones azules gracias a un gran pase de Messi que el catalán definió con habilidad y sangre fría ante Helton.
Así, los de Guardiola logran su segundo título en una semana y adelantan al Real Madrid en el cómputo global de títulos y demostrando, una vez más, que aún les queda cuerda para rato.