INTERNACIONAL

Obama pide llevar el tema de la posesión de armas a debate

Nazaret Pérez | Jueves 16 de octubre de 2014

Tras la matanza de Denver cree necesario formar un consenso para restringir la venta



El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha hecho un llamamiento a los demócratas y republicanos en el Congreso y a los líderes de la sociedad civil para lograr un consenso sobre cómo reducir la violencia generada por las armas de fuego en el país norteamericano.

"Cada día y medio el número de jóvenes que pierden la vida por la violencia es el mismo que el número de gente que hemos perdido en esa sala de cine", ha dicho el presidente, en una conferencia celebrada en Nueva Orleans. Por ello, ha anunciado que va a trabajar "con los representantes de los dos partidos -Demócrata y Republicanos-, con las organizaciones civiles y con los grupos religiosos para llegar a un acuerdo sobre la reducción de la violencia".

Obama ha rehusado realizar una propuesta concreta que pudiera irritar a los poseedores de armas, uno de los grupos de presión más importantes del país, ya que ello podría minar su camino hacia la reelección de cara a las elecciones presidenciales del próximo 6 de noviembre. Sin embargo ha mostrado su respeto hacia la Segunda Enmienda de la Constitución en la que se permite la posesión de armas de fuego, protegida tras un velo de gran tradición nacional, que ha pasado de generación en generación.

En la oposición, el candidato republicano Mitt Romney ha rechazado absolutamente cualquier reforma de la ley, considerando que ahora “las emociones están exaltadas por lo ocurrido en Aurora y no es el momento”. Y añade que “el problema no son las armas, sino las personas que están trastornadas y hacen cosas inexplicables”.

El debate está abierto en la calle entre los más conservadores, que creen que la posesión de armas es una especie de decreto divino que les concedieron los Padres Fundadores, y los más progresistas que creen que habiendo menos armas de fuego habría menos muertos por armas de fuego ( cifra establecida en unas 24 personas al día, unas 9000 al año, algo tremendamente desorbitado comparado con el resto de países modernos).


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