“La Revoltosa”, sainete lírico representado por primera vez en 1897, sigue generando derechos de autor, conoce todos los detalles.
Por desgracia Ruberto Chapí, su compositor, no es quien se beneficia de dichos derechos, ya que falleció hace 102 años. Tampoco lo son sus herederos puesto que sólo tendrían derechos sobre ella hasta sesenta años después de la defunción del autor, según el artículo 26 de la Ley de Propiedad Intelectual.
Sin embargo, esta Zarzuela cuenta con un beneficiario: Emilio Casares Rodicio, director del Instituto Complutense de la Ciencias Musicales (ICCMU), ha registrado varias zarzuelas de Chapí entre otros autores a su nombre, lo que significa que actualmente cobra derechos de autor por obras que deberían ser de dominio público. El ICCMU tiene como uno de sus fines la recuperación del patrimonio. Se trata de un centro de investigación público sin ánimo de lucro que posee gran parte de las obras de las que se sustentan orquestas y teatros. Esto quiere decir que para interpretar alguna de las obras clásicas españolas, las partituras han de ser alquiladas al ICCMU para cada función.
¿Cómo Casares puede recibir beneficio económico por una obra que ya ha cumplido los sesenta años del fallecimiento de su autor?
La ley de la propiedad intelectual permite reelaborar versiones de obras ya creadas. Estas reelaboraciones no implican un cambio radical en las versiones, sino meras modificaciones. Un pequeño cambio en la obra, incluso una coma, implica que el nuevo autor posea sus derechos durante veinticinco años. Mediante esta técnica la SGAE recauda beneficio a través de las partituras que el ICCMU registra.
En un primer momento este instituto pretendía restaurar las partes de las partituras que se habían deteriorado, pero actualmente se hacen modificaciones de obras que no han dejado de ser representadas y por lo tanto no sufren tal deterioro, como sucede con la de Chapí. Estas nuevas ediciones ya restauradas reciben el nombre de “ediciones críticas”, según destaca el diario Público. Éste medio señala que Emilio Casares no ve maldad en la ley, “Me parece muy positiva. Creo que es de justicia que cobren derechos durante 25 años porque recuperar esas partituras es un trabajo de chinos (…)”.
Mediante esta ley el autor de la edición crítica también cobra por dichos derechos. Al elaborar esta nueva versión de “La Revoltosa”, una vez que había pasado a dominio público, Casares puede disfrutar de todos los derecho sin necesidad de compartirlos con los herederos de la zarzuela. Público señala que por la representación desde el 22 de junio hasta el 22 de julio el Teatro de la Zarzuela de Madrid pagó 4.071 euros por el alquiler de las partituras y 19.827 euros por los derechos de autor, y sin embargo, la edición crítica y la original son casi indistinguibles, tanto para el ducho en la materia como para el que no lo es.