El pinchazo de Pixar
Ficha técnica
Director: John Lasseter, Brad Lewis
Año (estreno): 2011
Duración: 113 min.
País: EEUU
Guión: Ben Queen (Historia: John Lasseter, Brad Lewis, Dan Fogelman)
Música: Michael Giacchino
Productora: Pixar Animation Studios / Walt Disney Pictures
El pinchazo de Pixar
Es un hecho que la factoría Pixar nos tiene acostumbrados a disfrutar de obras maestras tales como Buscando a Nemo (Andrew Stanton y Lee Unkrich, 2003) o más recientemente Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), pero con la película que nos ocupa, el director John Lasseter no ha convencido.
Hablar de Lasseter como director de cine o creativo de Pixar es sin duda hablar de un genio: director de las dos primeras películas de la saga Toy Story y Bichos (1998), y productor del resto de las cintas de esta franquicia, ha llegado incluso a trabajar con Hayao Miyazaki (El Viaje de Chihiro, 2001), leyenda viva del cine de animación nipón.
La animación que ha conseguido el equipo de Pixar en esta película sobresale respecto a sus anteriores largometrajes: vemos a unos personajes con mucha personalidad que se desenvuelven en escenarios y ciudades con detalles sumamente cuidados y adaptados al mundo de los coches con gracia e inteligencia. Otro punto a favor de la película es, sin duda, la cantidad de guiños hacia otras cintas de la factoría, detalles que solo los espectadores más atentos podrán contemplar.
Pero el film cuenta con problema fundamental con nombre propio: Mate, personaje secundario de la primera parte, y que ahora obtiene todo el protagonismo. Rayo McQueen, personaje principal del primer film, no se encuentra entre los personajes más carismáticos de Pixar, por ello los profesionales de la productora han decidido apostar por su fiel compañero de viaje Mate, una grúa oxidada que, aunque lo intenta, no llega a empatizar con el espectador. La historia, a pesar de estar bien dirigida y planteada, resulta simple y sin sorpresas para los espectadores, y este film es otro claro ejemplo de cómo el efecto 3-D tiene mucho que evolucionar.
Otro detalle que hemos echado de menos los fanáticos de Pixar es la búsqueda de los sentimientos del espectador, aspecto en el cual los creativos de este estudio son profesionales, ya que serán pocos los espectadores que no hayan derramado alguna lágrima con alguno de sus anteriores films.
No obstante, aunque el largometraje carezca de ciertos elementos, sería injusto tildarla de “mala película”, puesto que cuenta con ese sello inconfundible de Disney-Pixar que aporta calidad a la obra y, de hecho, ya se rumorea una tercera parte cuyo título provisional es Cars 3: The Final Race.
En definitiva, nos encontramos ante el film menos convincente de Pixar, en el que los más pequeños disfrutarán durante casi dos horas de persecuciones y carreras, pero aquéllos que anden buscando ese “toque” que tienen estas películas de animación, se sentirán defraudados.
Lo mejor: El genial corto sobre Toy Story, prueba de que las grandes sagas nunca mueren.
Lo peor: Que no sea una montaña rusa de emociones como sus predecesoras.
El momento: Cómo el espía Finn Mc Missile se infiltra en la base enemiga al comienzo de la película.