El Tribunal Supremo británico autoriza a su diseñador, Andrew Ainsworth, a comercializarlos en Europa
Hoy, y tras siete años de pleitos en los juzgados, el diseñador de los trajes de la guardia imperial de la famosa saga Star Wars puede estar tranquilo: el Tribunal Supremo británico ha fallado en su favor por la demanda que en 2004 presentó Lucasfilm, la productora de George Lucas, le interpuso por un supuesto delito de invasión de la propiedad intelectual de éste.
Según la sentencia, Andrew Ainsworth, de 62 años y natural de Reino Unido, es el diseñador original de los famosos trajes de soldado imperial. Por ello, tiene potestad para continuar con la venta de las réplicas que él mismo fabrica desde hace ocho años en su propio estudio, pero este negocio sólo podrá desarrollarlo en Europa. No podrá sin embargo hacerlo en Estados Unidos, ya que según el código penal estadounidense sí infringe un delito contra la propiedad intelectual de George Lucas.
Ainsworth dice sentirse orgulloso de que el sistema legal inglés haya fallado a favor de “un David contra Goliat”, ya que el patrimonio de Lucas se estima en 2.000 millones de dólares. La productora Lucasfilm ya perdió dos procesos judiciales contra Ainsworth en 2008 y 2009 en dos tribunales de menor rango.