El equipo azulgrana ganó su segundo partido en la tanda de penaltis después de un encuentro algo atípico en la tónica general de los de Guardiola.
Un aguerrido Internacional de Porto Alegre obligó al Barcelona a llegar a una innecesaria tanda de penaltis para ganar el partido. Como en el anterior encuentro de pretemporada, el equipo culé dominó con una contundencia tal que parecía jugar con doce la primera parte, con Thiago e Iniesta luciéndose en un medio del campo que legítimamente pertenece al Barça en cada partido. Como ya es habitual en cada pretemporada, la cantera asalta el once de Guardiola para hacer experimentos particulares dirigidos por el de Santpedor.
Alineó a Busquets de central junto al prometedor Fontás, una dupla que en la primera parte ofreció garantías. El que jugase de defensa el habitual mediocentro obligó a Keita a tomar las riendas del centro del campo con muchos metros por delante. Thiago e Iniesta masajearon una y otra vez la pelota cosiendo jugadas en décimas de segundo que conseguían descolocar a todo el equipo contrario en menos de cuatro pases. Con estos jugadores como protagonistas la jugada del primer gol se constituyó en una serie de pases y paredes al primer toque inalcanzables para el resto de jugadores mortales culminándola impecablemente en un sutil toque el joven Thiago.
Tras el descanso, Guardiola hizo siete cambios de golpe que descolocaron al equipo. En la segunda parte, el Internacional consiguió detectar la inminente siesta del Barcelona y empató el partido casi sin quererlo en una jugada de rechaces por medio de Nei. Jonathan Dos Santos volvió a adelantar al equipo blaugrana en un despiste de los brasileños.
Pinto, que volvió a facilitar las cosas en el segundo gol, asistió impotente al empate del conjunto brasileño obra de Damiao. Las lagunas de los culés quedaron corregidas en la tanda de penaltis de un partido que constituye el segundo aviso para los de Guardiola.