Más de 230 millones de niños de todo el mundo viven en regiones afectadas por conflictos armados. Son uno de cada diez. De éstos, una cuarta parte -unos 62 millones en 71 países- necesitan ayuda de emergencia.
Sobreviven, según Unicef, a una nueva generación de crisis humanitarias, muchas de ellas de carácter crónico o global. Para hacerles frente, el fondo de Naciones Unidas para la Infancia ha pedido 3.100 millones de dólares (2.700 millones de euros) en aportaciones para el año 2015.
“Estos 62 millones de niños en situación de emergencia en el mundo representan más población que la de toda Italia, y casi tanta como la de Francia”, señaló Carmelo Angulo, presidente de Unicef España, en una rueda de prensa celebrada en Madrid.
La organización nunca había pedido tanto dinero puesto que “la lista de emergencias sigue en aumento”, apuntó Angulo. Con los recursos que reclaman, un 30% más que un año antes, pretenden tratar cerca de tres millones de casos de malnutrición aguda grave, vacunar a más de 13 millones de niños, proporcionar agua potable y saneamiento a 34 millones más o ayudar a cinco millones a recibir una educación tanto formal como informal.