La tortuga boba es una tortuga marina, de distribución cosmopolita, con un complejo ciclo migratorio por las aguas cálidas de la banda intertropical. En Hora Punta, os mostramos dos iniciativas para salvarlas de su extinción.
Está catalogada como “En peligro de extinción”, siendo la principal amenaza la muerte directa en anzuelos dedicados al palangre de superficie para capturar atunes, que cuesta la vida de 10.000 tortugas al año. Si a esto le añadimos la pesca de arrastre, la ingestión de plásticos, la contaminación o la pérdida de lugares de puesta por la destrucción de las playas vírgenes y su ocupación turística, no es de extrañar que se encuentre en esta categoría. De hecho la última puesta de huevos conocida fue hace 10 años en la playa de Vera, en 2001.
Afortunadamente, existen proyectos como el Life de “Conservación de Cetáceos y Tortugas de Murcia y Andalucía” que pretenden poner remedio a esta situación.
Hoy, de hecho, se van a liberar 156 ejemplares de los 273 que la Consejería de Andalucía tiene prevista liberar en las playas de Cabo de Gata. Estas playas pertenecen al Parque Natural del mismo nombre, lo cual les proporcionará una mayor garantía de supervivencia al ser una zona en la que la pesca está mucho más controlada.
Estas tortugas proceden del Centro de Gestión del Medio Marino de Algeciras, en Cádiz, donde han pasado su primer año de vida para aumentar su tasa de supervivencia, al permitirlas endurecer su caparazón y alcanzar un tamaño mayor, dado que al nacer tan sólo pesan 20 gramos.
Con este programa iniciado en 2004, ya se han logrado 940 nacimientos, aumentando el índice de eclosión de manera considerable; desde el 45-70% de otras poblaciones estudiadas hasta el 88%.
Por suerte, estos ejemplares no serán soltados sin ninguna medida de control, pues a todos ellos se les implanta un chip subcutáneo que permita su identificación y su seguimiento durante su primera incursión en el agua mediante ultrasonidos.
Siendo muy complejo el estudio de las tortugas marinas, aún nos quedan muchas incógnitas sobres su biología o su comportamiento. Esto es una de las principales razones para realizar este proyecto, aunque ni mucho menos la más importante. La más importante es, sin lugar a dudas, el intento del ser humano por mitigar los efectos de sus acciones sobre el mar, e intentar perdurar una especie que como todas las especies es única e irrepetible.
Se trata de una iniciativa que no es única, pues hoy mismo se liberan también 2 ejemplares de tortugas bobas en el Puerto de Güimar, Tenerife; en esta ocasión se trata de una iniciativa llevada a cabo por 45 alumnos del Campamento de Verano Luther King, formando parte de un programa completamente distinto denominado “Programa de liberación de Tortugas Marinas’’ rehabilitadas como herramienta de Educación Ambiental, con el que se pretende concienciar a los más jóvenes sobre la importancia del respeto de las especies amenazadas y la importancia de preservar la naturaleza.
Estas iniciativas insuflan esperanza en lo que el ser humano puede hacer. Todos somos parte del problema, pero no todos se atreven a ser también parte de la solución. Por eso es necesario que estas noticias cobren protagonismo, la gente ha de despertar. No podemos esperar a que los gobiernos solucionen los problemas del mundo. Todos debemos ser parte de la solución, cada cosa que se haga, por pequeña que sea, puede marcar la diferencia. Por ejemplo, algo tan sencillo como no tirar basuras ni plásticos al mar, que no nos cuesta nada, puede suponer que un animal no se envenene con ellos. Juntos, poco a poco, podemos marcar la diferencia. Eso es lo que estamos obligados a pensar si queremos salvar la Tierra y especies únicas como la tortuga boba.