Dos encapuchados destrozaron a mazazos el escaparate de la tienda Loewe situada en la Gran Vía de Madrid el pasado martes, 7 de febrero. Éstos lograron llevarse consigo bolsos y carteras de la marca, valorados en decenas de miles de euros.
En esta ocasión, le ha tocado a la mítica tienda que la marca Loewe tiene en la Gran Vía de la capital. Hace un mes, la víctima era la tienda de Rolex, quien sufría otro aparatoso asalto a plena luz del día en esa misma avenida.
Los delincuentes no tienen empacho y siguen haciendo oídos sordos a las advertencias policiales y al anuncio de endurecimiento de las medidas judiciales. En este último golpe, el botín ha consistido en 55 bolsos y 25 carteras de lujo, cuyo valor, aún no cuantificado totalmente, alcanza varias decenas de miles de euros.
El robo a la emblemática marca en una de sus franquicias de la capital se produjo en torno a las diez de la noche del domingo. Pese a que ya no había luz, esa zona de Madrid es muy transitada a cualquier hora del día, por lo que la temeridad de los ladrones fue mayúscula.
Los datos que se manejan hablan de que fueron dos individuos, encapuchados, quienes la emprendieron a mazazos contra el escaparate propio del establecimiento que da a la calle de Víctor Hugo.
El robo fue muy rápido: los ladrones destrozaron el vidrio y se hicieron con todo el botín que pudieron, en el mínimo tiempo posible, de primeras marcas. Un empleado de la tienda madrileña, ha manifestado que aún no habían terminado el inventario de lo robado y los destrozos ocasionados.
Junto con este asalto a Loewe, es el segundo robo de similares características en la Gran Vía en lo que va de año. El 7 de enero, un día después de reyes, varios encapuchados utilizaron dos coches robados para alunizar contra el esquinazo que la marca Rolex tiene en la centenaria avenida con la calle del Caballero de Gracia.
A pesar de sus forzosos y repetidos intentos contra la cristalera de la tienda, no consiguieron salirse con la suya. Una Gran Vía perpleja vivía un derroche de violencia a plena luz del día a las 12 del mediodía.
La Policía busca a este clan, que sospecha que fue el mismo que tres días antes reventaba, también empotrando el mismo vehículo, una joyería en el barrio madrileño de Las Rosas (San Blas). El botín entonces fue de 200.000 euros en joyas.