Alberto Ruiz-Gallardón se despidió de la política con discurso amable con el que dedicó grandes elogios de gratitud a sus compañeros de Gobierno y, en especial, al presidente al que deja sin Ministro de Justicia en el peor momento.
Aunque el extitular de Justicia aseguró haber avisado de su decisión con tiempo, el jefe del Ejecutivo se vio finalmente obligado a intentar solventar in extremis una crisis de Gobierno que no esperaba llevar a cabo hasta que las elecciones municipales y autonómicas de 2015 estuvieran más próximas.
Ello se debe, según fuentes jurídicas, al último enfado de Gallardón con Rajoy. Tras difundirse la decisión del Ejecutivo de aparcar su contrarreforma de la ley del aborto, Gallardón envió una carta al presidente el pasado viernes en la que anunciaba su intención de dimitir, con la intención de que le tendiera un puente para permanecer en el Gobierno en vista de que iba a incumplir su promesa de abordar la reforma antes del verano.
La respuesta del presidente fue dar un paso más: el anuncio, este martes, de la retirada total de su anteproyecto de Ley Orgánica para la defensa de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada y un nuevo intento de reforma que sólo limite la norma con el consentimiento paterno obligado en casos de menores de edad.
La carta había dado resultado, y este anuncio supuso un sopapo a Gallardón en su orgullo, lo que provocó su nerviosa dimisión y en su pataleta incluyó, de paso, su retirada como miembro del Grupo Popular (renunció a su escaño en el Congreso) y su renuncia a su puesto en el Comité Ejecutivo nacional del PP.
El Gobierno se queda así sin ministro de Justicia justo cuando está previsto que Mas convoque la consulta soberanista.