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Nos estáis matando y engañando para justificarlo

Jueves 16 de octubre de 2014

La demostración del fracaso de la política de austeridad impuesta a los países de la Eurozona y aplicada a rajatabla por el Gobierno de Mariano Rajoy queda patente en las diferencias en cuanto a crecimiento y desempleo entre EEUU y la Unión Europea. 



Ésta es la principal conclusión del último informe de Coyuntura Económica (2/2014) elaborado por Enrique Negueruela y Alejandro Inurrieta de la Fundación 1º de Mayo, y coordinado por el director de estudios de la fundación, Bruno Estrada.

Y es que mientras Washington estimulaba su economía con políticas fiscales y monetarias expansivas, Bruselas imponía una paralizante reducción del gasto público y de los salarios que ha provocado una fuerte erosión del crecimiento y destruido millones de empleos.

Los economistas subrayan, además, que "las economías más vulnerables, esto es, las más endeudadas, entre ellas la española, serán las que tengan más dificultades para relanzar su demanda interna".

"Tal como anunciábamos en el Informe de Coyuntura 1/2013 --explica el informe--, durante los primeros meses de 2014 el crecimiento del PIB ha venido impulsado por la demanda nacional, que ha crecido un 1,2%, mientras que el sector exterior no ha jugado ningún papel en la recuperación: por primera vez en varios trimestres ha tenido una aportación negativa al crecimiento del PIB, en -0,4 puntos.

El que las importaciones hayan crecido más, un 9%, que las exportaciones, un 7,6%, pone de manifiesto las insuficiencias de nuestro sistema productivo, ya que una tímida recuperación del consumo y de la inversión genera un fuerte incremento de las importaciones, particularmente de las energéticas que desde 2011 han representado, como media, un 22% del total de importaciones".

"La austeridad fiscal y salarial impuesta por el Gobierno, y una ortodoxa política monetaria muy poco expansiva por parte del Banco Central Europeo", continúa el estudio, "han retrasado la recuperación económica y han destruido millones de puestos de trabajo.

La rebaja, que no reforma, fiscal, estimada por el Gobierno en unos 9.000 millones de euros en el periodo 2015-2017, no va en el buen camino, ya que, no sólo es doblemente regresiva (la rebaja fiscal es mayor para los más ricos, mientras que los recortes de gasto público a los que obligará esta reducción de ingresos fiscales, debido a los compromisos adquiridos de reducción del déficit público, afectarán más a los más pobres), sino que también en términos macroeconómicos no ayudará al crecimiento, y no incentivará la demanda agregada, al beneficiar más fiscalmente a las personas que tienen mayores ingresos del trabajo y perjudicar a los que cobran ayudas sociales, ya que la propensión al consumo de las personas con menos renta es mayor".

"El objetivo de la reforma laboral no era crear empleo", afirman también los miembros del Consejo de Economía de la Fundación 1º Mayo. "Su objetivo era cambiar el modelo de relaciones laborales al mismo tiempo que provocaba una importante rebaja salarial y el coste será tan duro que en 2017, seis años después de la implantación de la reforma, todavía habrá medio millón menos de empleos. 


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