ECONOMÍA

Españolazo en los mercados

Jueves 16 de octubre de 2014

Nunca viene mal un jarro de agua caliente de tanto en cuanto. La primera emisión de bonos públicos españoles en este 2012 ha doblado todas las expectativas: se han colocado cerca de 10.000 millones de euros en los plazos estipulados y a un interés menor del esperado.



Cierto es que, de un tiempo a estar parte, la cautela es la matriz de todos los cálculos que tienen que ver con las previsiones económicas en nuestro país. Previa a iniciarse la subasta del Tesoro, el objetivo había sido fijado en un techo de 5.000 millones de euros, en bonos (o partes) a tres y cuatro años. Cumpliendo con estas expectativas, se respetarían los plazos que ha marcado el Banco Central Europeo (BCE) con su rescate a la banca. En definitiva, todo el engranaje funcionaría sin chirriar demasiado.

Sin embargo, la demanda se ha disparado al ver cómo la rentabilidad de la deuda española es muy superior al 1% de interés que el BCE aplicó a los bancos a cambio de su paquete de ayudas. Es decir: que el negocio promete con ser, sino redondo, al menos sí con tendencia un tanto elíptica. Siendo, así, iguales los plazos tanto para pagar al BCE como para cobrar la rentabilidad de la deuda española, el nuevo Gobierno ha logrado colocar solamente en el bono a tres años más de 4.200 millones de euros. Una cifra a la que hay que sumarle otros 2.500 y más de 3.200 millones de los títulos con vencimiento en 2016: un total de 9.986 que casi rozan los cuatro ceros.

El efecto ha sido inmediato: el coste por emitir deuda ha descendido y, lo que es más importante, la prima de riesgo pasa de los 390 puntos con los que abrió el lunes a 335 a jueves. O lo que es lo mismo: teniendo en cuenta que la prima de riesgo se mide en un plazo a diez años, significa que los inversores han trasladado sus miras al bono español a una década. Pero ya no sólo sus miras: también su confianza.

Un gesto que, precisamente en economía, no va a salirle gratis a España: debe responder con una estabilidad que garantice, incluso, rentabilidades aún mayores; sinónimo de que la economía iría a mejor. Aunque, ¿para quién? ¿Para los mercados? Cumplir con esa realidad obliga a ser austeros. Ponderar el coste que debe tener para los españoles sí es algo que deben hacer con cautela, al igual que aquellos cálculos sobre nuestra economía: al fin y al cabo, para quien debe ir mejor España es para los españoles.


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