Pasan los años y pasa el mismo tiempo para todos, pero no para todos pasa igual. De entre todos los jugadores de fútbol son pocos los elegidos que consiguen mantenerse hasta bien entrados los treinta con la chispa de un veinteañero. La vuelta de Scholes y Henry a sus clubes fetiche ratifican la máxima de que “Los viejos rockeros nunca mueren”.