La libertad de horarios comerciales en festivos ha durado exactamente dos meses.
El pasado 14 de marzo, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, hizo público el acuerdo que había alcanzado con las distintas patronales del comercio para abrir los festivos, rompiendo el tradicional rechazo a la liberalización en materia comercial.
El pacto establecía un calendario de aperturas en 10 festivos entre julio y agosto durante cuatro horas (de 10 a 14:00) y el 14 de septiembre, el día de mayor afluencia de visitantes procedentes de cruceros. Una libertad de horarios que se amplió a otros días con previsión de una gran afluencia de turistas: el 30 de marzo cuando se celebró el Salón Alimentaria 2014 (en el que llegaron más de 140.000 visitantes), el domingo 18 de mayo (con otra punta en la entrada de cruceristas) y el 29 de junio con la fiesta del Orgullo Gay (en el que se espera que lleguen 250.000 personas).
En total, el calendario establecía 19 festivos en los que se abrirían por la mañana los comercios en Barcelona para tratar de satisfacer la demanda de los turistas y de los residentes. “Se trata de una prueba piloto en la que se monitorizarán los resultados en ventas, empleo y rentabilidad”, apuntó Alejandro Goñi, presidente de Pimec Comercio. “En cualquier caso, no queremos caer en el modelo de Madrid”, remarcó.
La propuesta de Trías fue votada el viernes en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona y fue rechazada al no contar con el apoyo de ningún grupo de la oposición, de manera que las tiendas en Barcelona no estarán abiertas ningún festivo.
El alcalde de Barcelona esperaba contar con el apoyo del PP para sacar adelante la votación, pero el Gobierno, a través de una carta enviada por el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, le recordó la semana pasada que no se puede acotar la apertura en festivos a tan solo cuatro horas, ya que la norma estatal establece libertad total por lo que de este modo, los comercios que abran esos 19 festivos podrán hacerlo mañana y tarde, según marca la ley estatal.
Algo a lo que se opone la patronal Pimec y la mayoría de grupos de la oposición, por lo que votaron en contra y dejaron sin permiso a los locales comerciales.